Hace poco vi sentada en la puerta de una iglesia en el Coso a una abuelita con la cara curtida y arrugada por el sol y la prótesis de su pierna sobre las escaleras pidiendo con la mano estirada y con la cabeza agachada. Un montón de gente pasó a su lado sin siquiera mirarla, como si no existiese. No me imagino una ciudad llena de esto.
En fin, supongo que ya estaba un poco depre por que estaba escuchando “Abrazado a la tristeza” con los versos de mi tocayo Manolillo Chinato y justo he empeado a leer el post. A sido una mala mezcla. Os dejo el video por si queréis verlo.
http://www.youtube.com/watch?v=Vfl5ZR4ONFs