Tchau!

Los últimos días en São Luis los pasé en la agradable Babel que supuso el que un grupo de italianos que habían venido a colaborar con el MST (movimiento de los sin tierra) me adoptara. Digo lo de Babel porque teníamos que hablar usando 3 idiomas a la vez en las mismas frases (italiano, portugués y español) y hasta incluso algo de inglés cuando no quedaba más remedio. La comunicación en cualquier caso fue excelente en todos los sentidos. Sufrí además un cambio de nombre para su comodidad a la hora de llamarme, y durante unos días pasé a ser San Luis… Buf, sin comentarios. En la foto falta alguno de ellos, pero sirva ésta para recuerdo. Ciao, amici!
Y la etapa de São Luis terminó el 6 de agosto. Hubo cena de despedida con Isvet e Iván, y Ricardo e Ynae, su encantadora compañera brasileira. Tremenda cena, a reventar, suerte que la caipirinha también parece tener efectos digestivos… y por la mañana camino a la “Rodoviaria” para coger el “onibus” a Salvador. 22 horas de viaje. Estos viajes estarían bien si no fuera porque el tema del aire acondicionado no lo gestionan muy bien por estas tierras. Parece que solo tiene 2 posiciones: apagado o encendido a tope. Me contó el otro día una madrileña que en su bus, en el que había termómetro, viajaron horas y horas a 14 grados, cuando fuera estaban a más de 30. Terrible.