Sube un poco más, que no lo oigo bien…

Olodum

Aggh, muchos días sin poder meter nada en el blog, ya tenía ganas. Comienzo con cosas del pasado no tan lejano. 

Aquí el tema del volumen de la música es peculiar. Todos los problemas que tenemos en nuestro país con los bares por las noches, los altavoces con ruedas de los descerebrados bacaladeros, los vecinos que de vez en cuando se olvidan de que hay vida más allá de su vivienda, y todos esos casos que nos ponen de mala leche al no ser respetado nuestro espacio acústico, si se dieran aquí parecería que Brasil está de luto… Digamos que en esta tierra cada cual tiene derecho a hacer todo el ruido que le venga en gana, sin limitaciones. Bueno, sí, las limitaciones son económicas: tanto dinero tienes, tan grande te compras el equipo de música. Por ej. cuando hay dos bares que están juntos cada uno pone la música que le apetece al volumen que da de sí el equipo, y el que pasa por allí “disfruta” por cada oreja de una melodía distinta… Si además de los dos bares aparece un cara con un carromato con su equipo a todo volumen, pues nada, aumenta el jolgorio. Y al poco pasa un bloco con 15 tambores tocando como posesos abriéndose paso entre los decibelios que atestan la rua…

Podría citar innumerables ejemplos que ilustraran mejor todo esto, pero me voy a quedar sólo con uno, lo que me sucedió viendo un concierto del famoso bloco Olodúm. Como se aprecia en la foto, los individuos van armados con diversos tambores que tocan con todas sus fuerzas. Cuando se agotan se van turnando, porque están ciento y sus madres. Pero por si eso fuera poco, tenían enchufado un equipo de música para que cantaran unos individuos y el sonido de los salvajes de los tambores se metía también en el amplificador (cuyo volumen, obviamente, desafiaba las leyes de la acustica), y así 4 horas y pico (hay que reconocer que aunque la entrada era cara, los tipos se “enrrollaron”…).
Cuando terminó el espectáculo, mis oidos pitaban (literal) y no oía nada con el izquierdo y poquito con el derecho (curiósamente, mi oído bueno es el izquierdo). No lo dí mucha importancia en principio, pensando que pronto se me pasaría… Pero cuando fui a dormir, el derecho ya estaba mejor pero el izquierdo no dejaba de pitar y seguía sin oir casi nada. El sueño reparador no reparó nada y me levanté igual; bueno, no igual, entonces me encontraba seriamente preocupado. Me fui a un ciber a ver el correo y a ver si encontraba algo de información al respecto, y casi sin darme cuenta me empecé a marear, me entraron sudores fríos y lo siguiente que recuerdo es un montón de gente a mi alrededor que me miraban desde arriba asustados ya que yo estaba tirado en el suelo… Me atendieron muy bien, me dieron agua y café, y después de darles las gracias ellos me las dieron a mí, por seguir vivo, pensaban que la había diñado… 
Y salí de allí con tal grado de hipocondria, que decidí ir a la búsqueda urgente de un centro de salud, lo cual sería además una experiencia añadida. Me indicaron dónde había uno de los gratuitos, de los del pueblo, y allí que me fui… Bueno, lo de la sanidad pública brasileira tengo la sensación que daría de sí para muchos capítulos, pero espero no tener que profundizar en ella. Una amiga de Madrid, Vicky, me acompañó y aguantó mis neuras sobre mi certeza de que ya había perdido un oido. Tras una larga cola me atendieron y entré en la consulta del médico. Esta consistía en un cuarto de 4 metros cuadrados (si llegaba a tanto) con una silla para el paciente, y como único instrumental un aparato arcáico para medir la tensión, que cuando le dije que me había desmayado, aprovechó para utilizar. La tensión estaba bien, dijo, y cuando le pedí que me mirara el oído por dentro para ver si descubría algo, me sonrío irónicamente recordándome que todo su equipo empezaba y terminaba con el tensiómetro… Me dijo que no me preocupara, que poco a poco se curaría, y amablemente se despidió para dar paso al siguiente paciente.
En todo el trasiego matutino, también tuve la ayuda de una par de amigas catalanas, bueno, una de Barcelona, Txell, y otra de Andorra, Teresa (solían divertirse con los brasileños que las abordaban, jugando a ver si adivinaban de qué país de europa era Teresa…). Y fueron de gran ayuda y amabilisimas llamando al amigo del primo de la hermana… (ya no recuerdo el entramado) que era veterinario y que algo sabría de estas cosas. Y sí, dijo que no me preocupara que seguramente se curaría en un par de días.
Dos días después dejó de pitar y no sin ciertas dudas y cientos de autopruebas de sonido, entendí que se había curado.

El susto fue morrocotudo, y desde entonces no salgo a la calle sin mis tapones de cera. Pero sigo sin entender cómo la gente de aquí no están todos sordos, es inaudito. Aunque bueno, quizá anécdotas como la del otro día en la que un camarero fue incapaz de entender que le pedía una cerveza tras decírselo más de 15 veces (cuando ya he pedido aquí más de un litro y más de dos) quizá no fuera un problema idiomático sino que sus tímpanos ya estaban hechos fosfatina… Qué país!

10 comentarios sobre “Sube un poco más, que no lo oigo bien…”

  1. Lady H dijo:

    Bueno, bueno…no tengo palabras… Pobrecito, con lo hippy que pareces tú en el mundo occidental y resulta que allí eres como un muñequito de porcelana virgen vulnerable a todos los males… Ay JL, quién te lo iba a decir a ti…

    Supongo que el susto sería grande, porque además perder un oído por ir a un concierto… es que suena a coña. Menos mal que se quedó ahí la cosa!! me alegro de que ya estés buenorro, buenorro.

    La redacción de tu capítulo chapeau!!!

  2. Aupaedurne dijo:

    “Pero sigo sin entender cómo la gente de aquí no están todos sordos, es inaudito.” Efectivamente, de todo lo q pueser, es INAUDITO, jajajjaj

  3. morigan dijo:

    Tranquilo zagal. Seguro que Vicente conserva los sonotones en perfecto estado, y no tendrá problemas en prestarte alguno.
    De todos modos, me has decepcionado. Parece mentira que un alcañizano como tu, acostumbrado al son de los tambores de Semana Santa, se pliege ante un conciertillo de nada…
    Animo !!! y sigue adelante, que aqui te seguimos con interes creciente…

  4. capazo dijo:

    buenas pepelu, al fin he perdido el miedo a esto y me he animao a desearte lo mejor en tu viaje. No vendas el saxo que vamos cojos este verano y cuida el oido aunque el otro dia en Cañizar a poco nos dejan sordos mientras nos apretabamos los bocatas de jamon con tomatico, tambien había alguno de queso, después de la actuación, mientras probaba sonido la orquesta de la Verbena. Saludossssss.

  5. meritxell dijo:

    bueno, bueno pik, he de decirte que me he reído mucho leyendo tu aventura e imaginándote muy aprensivo en la salita de espera de ese puesto de salud. Lógicamente me he permitido la risa pq si estabas escribiendo en el bloc es q habías sobrevivido. Como bien dices, de todo se aprende y ahora tendrás siempre un par de… tapones a mano! De todos modos estoy un poco de acuerdo con tus amigos cuando dicen que uno de alcañiz no puede “trasponerse” tan fácilmente. Lo que no tiene perdón es el susto q les diste a los pobres brasileños que te atendieron y pensaron que tenian q encargar una cajita!! un beso y cuidate mucho.

  6. chupillo dijo:

    Preocupado me has dejado

    ¿Por qué no vas al ornitorrinco?

    Estamos en Barbastro en casa de Victoriano Parrilla (¿recuerdas?)

    Te escribiré desde Alcañiz. Quizá mañana.

    Abrazos

  7. vicky dijo:

    hola!!
    soy tu compi de viaje, la inepta para los ordenadores! me ha costado un ratillo encontrar el sitio donde dejar comentarios.
    me he reido mucho leyendo tus vivencias! sobre todo porke algunas ya las conozco.. a partir de ahora leere tu blog a menudo! y para que sepas de mi tambien.
    me voy al aeropuerto ya sabes! por eso no fui a ver a flavio hoy bailar capoeira, fue hoy no?? ojala sea mañana para poder ir! me avisas ok!!?? (vicky_lizart@hotmail.com).

    FOI NA VERA DO MAR.. FOI NA VERA DO MAR.. EU APRENDI A JOGAR CAPOEIRA DA ANGOLA NA VERA DO MAR……

    besosssssssssss
    vicky

  8. jlpueser dijo:

    Agradezco mucho las precupaciones y consejos. Sí, ya me llevo siempre los tapones por ahí. Los llevo siempre de viaje por si a la gente le da por no respetar el sueño ajeno, cosa que aquí es lo habitual. Así que ahora los saco también fuera de la cama. Uso los de cera, que como puedes apretarlos más o menos te dan un control de aislamiento regulable. Si apretas a tope parece que estés debajo del agua, aislado del mundo. Es una sensación extraña, pero deseable en este país…

    Vuestra decepción ante este tamborilero alcañizano es comprensible, pero os aseguro que cuando suenan los más de dos mil tambores por las calles del pueblo parecen un susurro comparado con lo de Olodum… Además el historial auditivo de mi padre no prometía que mis oídos fueran a ser un ejemplo de fortaleza.

    Aupaedurne, muy hábil con tu comentario…

    Capazo, ay qué recuerdos… no, no pienso vender el saxo… incluso estaba pensando en comprar un soprano, que aquí están baratitos… me ha entrado la nostalgia de la big-band… qué lo disfrutéis!

  9. brucke dijo:

    Hola, José Luis y sus amigos:
    Yo tambien me quiero unir a los comentaristas.
    No es sólo una cuestión de tapones, sino también de ubicación: como sigas poniéndote debajo de altavoces para sacar la fotico pa tu blog, sí que te nos vas a quedar sonado.
    Me parece curioso que te rodearas de tanto español en el momento dramático del inicio de tu supuesta sordera permanente. ¿No estás en Brasil?
    Me alegro mucho que la sordera fuera temporal y que aun te quede oido para disfrutar de una buena conversación y deleitarnos con tu saxo.
    Cuidate mucho.

  10. jlpueser dijo:

    Mmmmh… brucke? Y quién eres tú? Bueno, bueno, si se trata de adivinar intentaré descubrir quién eres a apartir de tus comentarios, jeje.

    Lo de estar rodeado de españoles es algo a veces complicado de evitar, abundamos mucho. A ver qué pasa a partir del 31 de agosto. Pero lo que es realmente complicado es rodearse de brasileiros… Lo que más abunda en la casa son extranjeros de todas las cepas, y el contacto con los nativos se reduce a la calle y es más complicado, pero desde luego que también me relaciono con ellos, y poco a poco voy aumentando el número de conocidos. Pero en cualquier caso, en un momento de crisis como el que pasé, el tener cerca a alguien que habla el mismo idioma, ayuda bastante.

    Saludos a quién seas!