Noches de cachaza y música

Tambores de criolha

Tras una ducha fria para despejarme del pedo (en cualquier caso la ducha siempre es con agua fria, sólo hay un grifo…) me fui con Ricardo a una presentación de “Cuadrinhos” (TBOs, cómics) de un dibujante bastante bueno al que le han publicado un cuento que lo van a usar los niños en las escuelas de la región. La cuestión es que montaron el equivalente a un “vino español” (salvando las distancias) y además de conocer a gente muy “in” pude probar el vino brasileño. Hostias que brebaje más malo… No se pueden hacer comparaciones ni con el donsimón, es otro concepto de vino, inexplicable…

De allí nos fuimos a la esquina de “la Faustina”, donde todos los viernes los sonidos africanos se adueñan de esa pequeña plaza y las mujeres bailan y bailan hasta la extenuación. Los de la foto son los músicos (el de la derecha es mi profe de pandeiro) que hicieron esa hoguera para calentar las pieles de los tambores, eliminar la humedad y conseguir así un mejor sonido. Y allí conocí a la pareja que me ha hecho pasar la noche más agradable desde que llegué aquí. Iván, un italiano blanquito, aparentando así como que poquita cosa, de 60 años, e Isbet, arrasadora mulata cubana de 37. Enseguida comprendí que no era esa “típica” relación “europeo busca sexo con latina que busca salir de la miseria”. Su hijo de 5 años correteaba libre y despreocupado entre la multitud que se iba calentando con la música.
Y mientras, entre caipirinha y caipirinha, con los roncos sonidos tribales llenando la atmósfera, la encantadora pareja me iba relatando los secretos de la sociedad del nordeste de Brasil, toda esa realidad que se le escapa al turista que va de paso, incluso al viajero que gusta de observar con otra mirada, esa verdad que sólo se puede conocer cuando ya te has convertido en parte de esa sociedad y vives el día a día con ellos. Y yo estaba fascinado y seducido como si estuviera escuchando una fantástica historia de aventuras. Me sentía como un niño ávido de saber, esa avidez natural que poseen los niños antes de que la sociedad del bienestar aniquile su deseo por aprender. Y aprendí mucho, aprendí todas esas cosas que no salen en los libros.
Cuando Faustina nos dijo que ya no nos podía poner más caipirinhas, que habíamos terminado con no recuerdo cual de sus ingredientes, comprendimos que era hora de marchar. Y allí se alejaron suavemente calle arriba el sabio lobo de mar con corazón de treintañero y la descreída de revoluciones caducas de belleza tan cautivadora como su inteligencia, con su niño chocolate con leche revoloteando feliz a su alrededor.
Y yo tuve la fortuna de reencontrar las eses que había trazado por la tarde y me guiaron mansamente hasta casa.

5 comentarios sobre “Noches de cachaza y música”

  1. Lady H dijo:

    Que bello relato Jota Ele! esa redaccion tan novelesca va mejorando dia a dia. Suena encantador todo lo que cuentas y espero que te apuntes todo lo que aprendes porque seria una pena olvidarlo y con la cantidad de informacion que estas recibiendo, no seria de extranar. Recuerda que nuestro cerebro es muy selectivo y al final tampoco caben tantas cosas…

    Por cierto, a veces me da la sensacion de que te pegas todo el dia cieguete…sin probar el agua y a base de caipirinhas y cervecitas…

  2. Aupaedurne dijo:

    Hola Pueser! Por fin te encontré yo tb. Es q esto de buscar por tol mundo es mu cansao, jeje. No me ha dado tiempo de leer todo tu blog (diosss, q prolífico!) Pero lo iré haciendo… y conociéndote un poco. Halapués, a disfrutar. Besicos.

  3. chupillo dijo:

    Ciertamente va mejorando el perfume del relato y va incrementándose la envidia que me queda en algún remoto lugar…
    Incrementada, si cabe, después de la soba ad libitum que me estoy dando estos días peleándome con universitarios que no tienen repajolera
    idea de nada pero que, a primera vista, se diría que están dispuestos a comerse el mundo. Pero qué voy a contar yo que tú no sepas de esta
    generación de biencomidos que nos ha de suceder para culminar la ruina del planeta.
    Muy interesante lo que vas contando, el paisaje humano y la mirada personal. Tanto es así que te voy a hacer una propuesta; pero te la hago llegar por el correo electrónico.
    Por si no te acuerdas, aquí es casi agosto; arde Gran Canaria porque a un agente forestal se le cruzaron los cables y como le iban a echar, antes decidió hacer una hoguera… de 4.000 hectáreas (de momento). Otro recordatorio, el 7 de agosto es el cumple de la señora Luisa (de nada).
    Creo que te estás haciendo experto en caipirinhas; no está nada mal. Por cierto, no sé quién es lady H pero me cae muy bien. Tiene algo…
    Besos y cuídate

  4. jlpueser dijo:

    No Lady H, el sábado no bebí caipirinhas, todo se quedó en unas cervecillas, pero ayer volví a las andadas. Fui a visitar a Iván e Isbet, entré a su casa a las 8 de la tarde, y me iba a las 12 cuando ya habíamos terminado con todo el hielo de la casa para las caipirinhas… Parece que la cachaza (o cachaça) que le ponen a las caipirinhas alimenta la cháchara y locuacidad..

    Chupillo, veo que tienes buen ojo para las damas, sin conocer a Lady H ya te has percatado de que tiene su aquel…
    Ah, gracias por lo de la señora Luisa. Decirte que hoy me he acordado y por si acaso alguna caipirinha demasiado cargada me hacía perder la memoria, ya la he llamado con una semana de antelación…

  5. Lady H dijo:

    Que me da a mi…. que esa exotica pareja te va a dar a ti mucha vidilla y muchas cosas que contarnos…me equivoco?

    Bueno, Chupillo, Jota Ele, por la parte que me toca, gracias por vuestros amables comentarios, que si un “algo”, que si un “aquel”, que si un “mas alla” mmm?, me voy a cibersonrojar…jeje