Esto de la música en esta ciudad es un problema. Llegas con la idea de no perderte ningún concierto, de sacarle partido a cada noche, y muy pronto descubres que eso no va a ser posible. Se produce además un curioso efecto de parálisis, llegando incluso a irte a casa no por que no haya a dónde ir, sino porque no sabes qué elegir. Es como cuando vas a un restaurante, te sacan la carta, y tienes 7 hojas a doble cara llenas de suculentos platos: inmediatamente surge el bloqueo y no sabes qué pedir para comer. Con lo sencillo que es que te digan “de primero ensalada o menestra y de segundo entrecot o revuelto de trigueros”…

Antes de ayer, a las 5 salíamos de un concierto didáctico en el “Jazz National Historic Parc”, a las 7 nos marchábamos del Fritzel’s dejando con el trombón en la boca al capo de un potente quinteto, y de allí fuimos a hacer cola al Preservation Hall para ver qué se cocía esa noche. En el Preservation Hall hay que hacer cola si quieres tener un lugar aceptable para ver la actuación. Al acabar lo del Preservation estaba previsto ir a otro garito, pero la miserable lluvia había arruinado los zapatos y el intenso frío aconsejó regresar a casa para entrar en calor, así que este jueves sólo pudimos estar en 3 conciertos…

Me centro ahora en el Preservation, uno de los lugares de referencia en la Big-Easy (así llaman a la ciudad).  Es un local en el que hay Jazz desde el 1961, pero del que se sabe que ya albergaba una taberna en el 1812. Por lo visto desde fuera y lo corroborado al entrar, es más que probable que no hayan movido un solo clavo en sus dos siglos de historia… Y bueno, así consiguen darle un aire “romántico” al lugar, y atraer cada noche a decenas de curiosos turistas.

Aquí unas breves fotos, las primeras de la fachada con la posterior cola que nos encontramos una hora antes de abrir, y las otras son de la actuación, claro. Por último, un vídeo con un fragmento de un tema en el que el trompetista, emulando al oriundo del lugar, Louis Armstrong, se arrancaba en una alegre improvisación. Una vez más, la calidad del vídeo está por debajo del documento. Por cierto, el tuba era buenísimo.

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