Otra vez paseando, bueno, preparando el paseo durante estos fríos días de enero. Pero… ¿vacaciones en esta época del año? Pues sí, mira, me apetece. Bueno, más bien lo necesito.

En el mundo occidental, donde carecemos de una serie de circunstancias comunes a la mayoría de la humanidad (hambre, conflictos armados, ausencia de derechos fundamentales, etc.), “padecemos” de otros “graves” problemas que nos hacen sentir tristeza, melancolía, infelicidad y hasta dolor. Je.

Y concretamente yo soy tan pijoteras que tengo la “necesidad” de unas vacaciones aún cuando a mi no me ha tocado la crisis y disfruto de un trabajo estable y bien remunerado. Bueno, al menos mi decisión de tomarme 3 meses de vacaciones sin sueldo tiene algo de positivo: le permito trabajar a alguien 3 mesecicos y oye, seguramente le vendrá bien. Humm, incluso eso podría ser mejor para la sociedad, trabajar menos y repartir el trabajo entre todos y… pero eso es otro asunto, creo que me voy del tema.

En fin, que si los hados del destino lo tienen a bien, febrero, marzo y abril los voy a vivir paseando por el sur de Norteamérica y quizá también un poquillo por Méjico. Tiempo de relax y ocio que espero me permita reflexionar sosegadamente sobre lo humano y lo divino.

Y a disfrutar del viaje, claro.