Archivo de Octubre de 2007

Especial elecciones

Lunes, 29 de Octubre de 2007

Hoy he madrugado bastante, a las 11 y media ya estaba danzando por ahí… Y he estado pateando BSAS sin parar hasta casi las 5, igual me he andado 20 km. no sé, un montón, y sólo llevaba en el cuerpo dos empanadas y un zumo (aquí jugo, si no, no te entienden), y aunque hambre no tenía, la sed era terrible. Iba hacia el 36 billares con una única imagen en mi cerebro que se me aparecía cada vez más borrosa, como un espejismo: una cerveza fresquita de las de litro. Pero al llegar al 36 billares me lo encuentro cerrado. Buf. Por suerte, a una cuadra estaba el Iberia, voy para allá nervioso y sí que estaba abierto pero… ¡no servían cerveza!, mientras duraran las elecciones nada de alcohol…
A dos cuadras había un Carrefour (sí, hasta aqui han llegado, y abren todos los domingos) así que allí que me metí raudo pensando que ahí terminarían mis problemas y… acá tenéis la foto:

Elecciones2
Todas las estanterías con alcohol de cualquier tipo habían sido tapadas con carteles… Tan inaudito como cierto.
Desconsolado me fui hacia casa con la esperanza de que el chino de al lado funcionara con sus propias leyes, pero no, aunque no tenían carteles tapando las estanterías, no me querían vender ni una triste lata. Gatorade, me he tenido que tomar dos gatorades… lo del agua no me seducía lo más mínimo.

¿Y todo esto a qué venía? Ah, sí, las elecciones claro… Bueno, pues ya veis, tienen sus peculiaridades. Papá estado no confía mucho en su pueblo y no les deja emborracharse no sea que metan una mierda en el sobre en vez de una boleta. Y los comentarios que se escuchaban por la tele y por la radio eran en muchos casos de vergüenza propia, al sentir que estaban dando una imagen al mundo lamentable: Los presidentes que no van a las mesas, mesas en las que no hay papeletas, irregularidades de todo tipo…
Pero desde luego, como decía aupaedurne, mejor que no tengan como referente a los nuestros…

Al final han confiado en la Kirchner. A ver qué comentan este mes que me queda por aquí, les iré preguntando.

Jornada de reflexión

Sábado, 27 de Octubre de 2007

Elecciones1
Los carteles oficiales ya los debéis conocer por prensa y tele. Así que os pongo éste, que también hay muchos por ahí pero no los veréis allí.

En esto de la política, la República Argentina se libra de ser una “República bananera” simplemente porque aquí no cultivan bananas…

La noticia que venía hoy en portada de los periódicos era que más de un tercio de las mesas electorales, a un día vista, no tienen presidente, han desertado, se niegan a ir. Y eso que se arriesgan a penas de cárcel. Entre la población se viven variados sentimientos, la mayoría en la gama de grises. Por un lado, casi nadie cree que exista un solo político honesto; ante eso, surgen actitudes como la citada de los presidentes de mesa; también hay muchos que intentan escaquearse de ir a votar: aquí el voto es obligatorio, la abstención no está contemplada, y sólo puedes librarte de ir a votar si justificas que te encuentras a más de 500Km de tu ciudad (¿no saben lo que es el voto por correo? no se deben fiar…). Por eso muchos aprovechan para  pasar el domindo lejos. Y otros, sin embargo, buscan que algun partido les pague el billete del colectivo para ir a pasar el fin de semana a su ciudad gratis. De entre los que van a votar muchos lo hacen no para votar a alguien en concreto, si no intentando que no vuelva a repetir el gobierno actual o los que ya saben de facto que son unos chorizos. Y también hay muchos que aún diciendo que saben que no va a servir para nada, van a votar a alguno de los innumerables partidos que se presentan con un último hilillo de esperanza prendido en sus “boletas”.

Otra cosa curiosa es que esta noche, desde las 10, está prohibido vender ni beber alcohol en ningún lugar público, porque papá estado tiene miedo de que vayas a votar borracho… Aunque me lo han dicho muchos me cuesta creerlo, así que saldré a verificarlo, y si es así les diré que soy extranjero y no voto, a ver si yo si me puedo emborrachar…

Mañana escribiré el “Especial elecciones”.

Crisis en Tacuarí 589

Viernes, 26 de Octubre de 2007

Tacuaricrisis
No tengo tiempo ahora para meter nada en el blog, pero esto es rápido. ¡¡La mierda se nos come!! Esta foto es de anoche, pero eso no es nada, os lo aseguro, lo que he visto hace un poquito por toda la cocina ahora que me he despertado era espectacular, inenarrable, pero no he querido hacer foto porque ha habido uno (de los que menos culpa tienen) que estaba mirando como pensándose si se ponía a limpiar, y no he querido estropear el momento…

La semana pasada puse un cartel en la nevera que ocupaba toda la puerta diciendo textualmente (hize esto porque intentar hablar uno por uno con los 11 de la casa, me parecía improcedente):
“A ver, es fácil… se trata de que ANTES de abandonar la cocina, cada cual verifique si ha lavado lo que ha usado (aunque sea un simple tenedor), ha tirado al cubo la mierda que ha generado, y ha recogido sus cosas. Fácil, ¿verdad?”.

Esto produjo un ambiente de tenso silencio ese día en la cocina, y limpieza durante dos días.

Luego todo volvió a su caúce “normal”. Pero lo de anoche fue una experiencia única. Como estuvo lloviendo toda la tarde decidí cenar en casa y unirme al enemigo. Fue maravilloso. Por fin he entendido a qué se refieren los psicoanalistas cuando hablan del “goce”. No es nada sexual, que va, es una sensación mucho más placentera, es una increible excitación que te invade cuando haces lo que sabes que no puedes hacer, esa violación de lo prohibido… Ensucié con desparpajo, con deleite, y hasta con orgullo de lo bien que la estaba haciendo… jaajajajajajajaajjajaaj… (risa histérica).
La culminación de mi goce ha sido ahora cuando después de ver lo que he visto, le he dicho a Lourdes, nuestra mucama, que por favor no limpiara la cocina, que no fuera más nuestra madre, que así no nos estaba ayudando nada… Y me ha dicho que de acuerdo, que no limpiaba! Bieeeeeen!!

Si a esto le sumamos que desde primeros de mes la lavadora murió, y seguimos sin poder lavar la ropa desde entonces, la situación de la limpieza aquí es…

Lo de la lavadora es curioso por que ahi entra el tema de los argentinos y su labia. Cada día la dueña y su compañero nos han ido diciendo que “mañana pasará el técnico”, explicándonos interminables historias de piezas que hay que encargar en el extrajero, de transportes que se pierden, etc, etc, todo ello con una suerte de palabrería que no nos hacía dudar. Ahora, casí un mes después, ya lo hemos entendido: no tienen ninguna intención de arreglar la lavadora.

En fin, a los lectores que quizá tengan pensado venir a Buenos Aires a pasar unos días y busquen alojamiento, Tacuarí 589, pasen y vean…

El mate

Miércoles, 24 de Octubre de 2007

Mi primer contacto con “el mate” fue en Bahía, en mi querida Rua do Bispo. Allí los argentinos cundían bastante y también circulaban algunos uruguayos (léase uruguasshos; por cierto, si pretendo que entiendan mi apellido, debo pronunciarlo como Puessho, si no, no hay manera…), y estos ciudadanos, sobre todo los segundos, son consumidores empedernidos de yerba mate. Así que una tarde me senté con ellos a probarlo y cuando me llegó el turno (es lo más parecido a fumarse un porro, el mate va pasando de uno a otro y todos van chupando de la pajita metálica) cogí con una mano el recipiente, sujeté la pajita metálica con la otra, y en ese preciso instante un ensordecedor clamor al unísino como si Maradona hubiera resurgido del polvo (adviértase el cambio de cenizas por polvo, jeje) y hubiera fallado un gol cantado gritó ¡¡¡NOOOOOOOOOOOO!!!!! ¡¡NO TOQUÉS LA BOMBILLA!!! Asustado dejé el chisme en la mesa, los miré acojonao, y pregunté que qué había roto esta vez, que de qué bombilla hablaban…

Mate1
Entender el ritual del mate lleva un rato largo. Uno, acostumbrado a hacerse infusiones, pues pensaba que esto era una hierba más como cualquier otra, pero no… Todo lo que gira alrededor del mate, desde los objetos utilizados, el método de prepararlo, la forma de beberlo, o el hecho social en sí de juntarse a echar unos mates, podría conformar una carrera universitaria… Pero como me gustó, solicité un cursillo acelerado sobre preparación del mate. Y bueno, Amankai, encantador ser de la Patagonia, se erigió en institutriz matera y allí que me ofreció su master-class. Los demás guardaron silencio respetuosamente, pero más adelente supe que si no intervinieron en multitud de ocasiones fue porque Amankai tiene la virtud de contar las cosas como un lindo cuento y nos tenía a todos encandilados, pero según me dijeron luego había cometido innumerables errores…

No voy a entrar en excesivos detalles, porque además sería criticado con seguridad si un “profesional” matero lo leyera, así que daré unas nociones básicas. El chisme ese de la foto en forma de calabaza cortada, es una calabaza cortada. Son los más auténticos, los genuinos. Es lo que se llama precisamente “mate”. También puedes encontrar mates de madera, pero los de calabaza suelen ser los preferidos. Te los puedes encontrar forrados de cuero, o con metal, o pintados o tallados como el mío. Cuando lo ví, su palmera me hizo viajar a tierras queridas y enseguida tuve claro que ese era mi mate.
La pajita metálica es lo que llaman “bombilla”. Todavía no sé a qué se debe ese nombre, sólo sé que si vas a una ferretería y pides una bombilla, no te darán lo que cualquiera de nosotros esperaríamos (a eso le llaman bombita; es que este idioma es muy complicado, de verdad…).
Y dentro metes la yerba. Sí, se escribe así, con “y”. Y se dice ssherba, claro. Y el tipo de yerba… bueno, en los supermercados hay estanterías de decenas de metros exclusivamente dedicadas a la yerba. Hay más marcas de yerba mate que perfumes en el Corte Inglés el día de nochebuena… Y luego el cómo poner la yerba no es sencillo. Debe llenarse hasta tres cuartos de la calabaza, y luego darle una inclinación de unos 45 grados. Hay quien la agita de manera que el polvillo que tiene la yerba pase a la parte de arriba y otros jamás osarían hacer tal cosa. Entonces, sea como sea, metes la bombilla en la posición adecuada, para NUNCA MÁS TOCARLA hasta que se termine de beber el mate. Ah, la bombilla también puede ser de caña, son muy bonitas.
Al hecho de echar agua se llama “cebar” el mate. Es complicado, de verdad, no os lo podéis imaginar, el agua no se puede echar de cualquier manera… El cebador sólo es una persona en todo el rato que dura el mate, y tiene una responsabilidad enorme porque de su habilidad depende que dure muchas rondas…
Ah, no olvidemos la temperatura del agua. Los manuales hablan de 75 grados, e incluso venden aparatos de esos para calentar agua, preparados específicamente con termostato para el mate. Y claro, hay que usar un termo para conservarla a la temperatura justa todo el tiempo. La variedad de termos en las tiendas es impresionante.
Y la forma de beberlo es como sigue: el cebador echa el agua y lo va pasando por turnos. Hay que beber con cuidado de no quemarse, y para ello hay que saber poner la lengua convenientemente retirada hacia atrás (tras el primer quemazo aprendes). Te lo bebes rápido, hasta que al aspirar por la bombilla se escucha ese típico gorgogeo del aire con leves restos de líquido, y se lo devuelves al cebador para que siga el proceso…

Y hasta aquí la parte técnica, bastante resumida. Para la parte sociologica, copio y pego un escrito que circula por internet y que es bastante bueno. Tras él, haré algunos comentarios…

El mate no es una bebida. Bueno, sí. Es un líquido y entra por la boca. Pero no es una bebida. En este país nadie toma mate porque tenga sed. Es más bien una costumbre, como rascarse. El mate es exactamente lo contrario que la televisión. Te hace conversar si estás con alguien, y te hace pensar cuando estás solo.

Cuando llega alguien a tu casa la primera frase es “hola” y la segunda “¿unos mates?”. Esto pasa en todas las casas. En la de los ricos y en la de los pobres. Pasa entre mujeres charlatanas y chismosas, y pasa entre hombres serios o inmaduros. Pasa entre los viejos de un geriátrico y entre los adolescentes mientras estudian o se drogan. Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en cara. Peronistas y radicales ceban mate sin preguntar. En verano y en invierno. Es lo único en lo que nos parecemos las víctimas y los verdugos. Los buenos y los malos .
Cuando tenés un hijo, le empezás a dar mate cuando te pide. Se lo das tibiecito, con mucha azúcar, y se sienten grandes. Sentís un orgullo enorme cuando un esquenuncito de tu sangre empieza a chupar mate. Se te sale el corazón del cuerpo. Después ellos, con los años, elegirán si tomarlo amargo, dulce, muy caliente, tereré, con cáscara de naranja, con yuyos, con un chorrito de limón. Cuando conocés a alguien por primera vez, te tomás unos mates. La gente pregunta, cuando no hay confianza: ¿Dulce o amargo? El otro responde: -Como tomes vos. Los teclados de Argentina tienen las letras llenas de yerba. La yerba es lo único que hay siempre, en todas las casas. Siempre. Con inflación, con hambre, con militares, con democracia, con cualquiera de nuestras pestes y maldiciones eternas.
Y si un día no hay yerba, un vecino tiene y te da. La yerba no se le niega a nadie. Éste es el único país del mundo en donde la decisión de dejar de ser un chico y empezar a ser un hombre ocurre un día en particular. Nada de pantalones largos, circuncisión, universidad o vivir lejos de los padres. Acá empezamos a ser grandes el día que tenemos la necesidad de tomar por primera vez unos mates, solos. No es casualidad. No es porque sí. El día que un chico pone la pava al fuego y toma su primer mate sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es porque ha descubierto que tiene alma. O está muerto de miedo, o está muerto de amor, o algo: pero no es un día cualquiera.
Ninguno de nosotros nos acordamos del día en que tomamos por primera vez un mate solos. Pero debe haber sido un día importante para cada uno. Por adentro hay revoluciones. El sencillo mate es nada más y nada menos que una demostración de valores… Es la solidaridad de bancar esos mates lavados porque la charla es buena, la charla, no el mate.
Es el respeto por los tiempos para hablar y escuchar, vos hablás mientras el otro toma y viceversa. Es la sinceridad para decir: basta, cambiá la yerba! Es el compañerismo hecho momento. Es la sensibilidad al agua hirviendo. Es el cariño para preguntar, estúpidamente, ¿está caliente,no?
Es la modestia de quien ceba el mejor mate. Es la generosidad de dar hasta el final. Es la hospitalidad de la invitación. Es la justicia de uno por uno. Es la obligación de decir “gracias”, al menos una vez al día. Es la actitud ética, franca y leal de encontrarse sin mayores pretensiones que compartir. Ahora vos sabes, un mate no es sólo un mate…

Esteeee… bueno. Todo esto es muy bonito, la redacción sin ninguna duda, pero yo me he encontrado con ciertas paradojas que no puedo dejar de mencionar. Solidaridad, amistad, buen rollito… ¡una possha! En rua do bispo, las puñaladas traperas eran bárbaras. A Amankai la pusieron de vuelta y media (tanto argentinos como uruaguayos) cuando se marchó de la cocina. Pero entre ellos la cosa no mejoraba mucho. Cuando era un argentino el que preparaba el mate, el uruguayo me decía “chsst, eh, mirá, ¿viste como está cebando? el pibe este no tené ni puta idea, …”. Cuando era al revés, pues tres cuartos de lo mismo… En lo único que se ponían de acuerdo era en que la yerba brasileña es malísima. Curiosamente, en eso hasta los brasileños estaban de acuerdo. Pero claro, si entraban a comparar entre la yerba uruguaya o la argentina…
Pero ya una vez en argentina, Lourdes, la paraguaya que nos salva de morir enrunaos en la mierda todos los días, me cuenta que en realidad esto de la yerba mate no es patrimonio de los argentinos o los uruguayos, si no que es cosa de los paraguayos, y más concretamente de los guaranís. Cuando Colón se pasó por aquí a “descubrir” las américas, los guaranís ya estaban aburridos de cebar mates durante generaciones y generaciones… Evidentemente, Lourdes se jacta de cebar el mate infinitamente mejor que cualquiera de estos creídos, dónde vas a parar…
Pero sí, en el fondo son buena gente, porque a pesar de que ninguno está contento con la forma de cebar el mate de los demás, es verdad que acaban tomando sus mates de buen rollito. Y no es difícil encontrarse gente por la calle con su termo, su mate, su bombilla y su fiambrerita con yerba, para echar unos mates a mitad de mañana o de tarde. Ya veis en la foto en el parque, la parejita tan felices con su mate.

Mate2

Los regalos de BsAs

Lunes, 22 de Octubre de 2007

Movido por el saludable “efecto blonde” voy a postergar para otras entradas los relatos sobre la realidad más cruda y dedico ésta a seguir contando algunas de esas sensaciones placenteras que te puede regalar Buenos Aires.

Agenda
Una de las principales razones que me llevaron a elegir esta ciudad como uno de los destinos de mi paseo era vivir su cultura, sobre todo la musical. Y así tengo una hoja-agenda en la habitación en la que voy apuntando los distintos eventos de los que me voy enterando. Incluso la mayoría de los pocos huecos que se pueden apreciar en la foto, no han quedado sin encontrar algún interesante sitio a donde acudir a última hora. Acabo estresado de un lado para otro…Y a modo de ejemplo, me voy a quedar con lo vivido este fin de semana.

El viernes por la noche, tras salir de una interesantísima “clínica” de improvisación a la que tuve la fortuna de apuntarme (me venía grande, la verdad, pero me llevo todo lo aprendido en la mochila, volverá muy cargada y con deberes musicales para muchos años…), acudí a “Libario”, un garito de Palermo en el que iba a haber una “jam”, información pasada por Pablo Clavijo, uno de mis dos profes de saxo, y él además iba a tocar.
Libario
Entré al lugar con mi saxo a las espaldas, lo cual por suerte no despertó el menor interés de nadie, ya que el número de músicos por metro cuadrado en ese garito era inconcebible. Ví a Pablo que estaba vomitando notas emocionado (es el pequeñico de la derecha), escondí mi saxo no fuera que a alguien se le ocurriera invitarme a tocar (creo que ya he perdido la vergüenza casi totalmente, pero no la prudencia) y me hice un hueco para disfrutar de la noche. Una “jam”, para los que no tengan del todo claro lo que significa, es una reunión de músicos locos por el jazz deseosos de demostrar su habilidad con el instrumento, o dicho de otra manera, de mostrar cuán grande la tiene cada cual. Y entre las exaltaciones públicas del ego, pueden surgir esos instantes gloriosos en los que unos individuos que nunca han tocado juntos consiguen hilvanar una sucesión de acordes capaces de emocionarnos a todos.
Conocer a Pablo me permitió estar sentado junto a los músicos y compartir con ellos las cosas que iban sucediendo y escuchar sus comentarios. Fue interesante el momento en el que llegó un tipo de color, negro (“Les Luthiers” dixit), y nervioso empezó a montar el saxo para intentar salir a tocar en el tema que estaban pertrechando. Lo consiguió y salió a escena poniéndose en primera fila de los músicos desgranando notas furioso como si le hubiese retado el mismísimo Parker… Se ganó los aplausos de cierta parte del público pero también algunos agrios comentarios en voz baja de los músicos que estaban a mi alrededor… Luego se calmó, se supo poner en segunda fila, y consiguió que el resto de músicos no terminaran odiándole. Fue algo así como cuando vas al baño que no puedes aguantar más, no haces caso a nadie, descargas, resoplas aliviado y ya vuelves a ser persona.

Anécdotas aparte, lo que me tiene perplejo al respecto de esto desde que llegué, es el comprobar que hay un cierto sector de jóvenes (la gente que estaba en ese lugar rondarían entre los veintipocos años, algún que otro treintañero, y luego servidor, el anciano de la tribu…) que optan por pasar sus noches del fin de semana tocando jazz o escuchándolo. Pero esto no solamente sucede en un bar; la otra semana estuve en una jam que hacían en un piso de unos pibes. En BsAs es frecuente que los jóvenes monten fiestas en los pisos (igual que nuestros jóvenes hispanos que montan fiestas en “peñas” y locales). Pero creo que sería casi imposible encontrar en nuestro país una fiesta de estas en la que ese montón de jóvenes de veinte pocos años estén un viernes o un sábado noche tocando o escuchando jazz… Sí, es evidente que no son la mayoría, pero es una hermosa realidad que echo a faltar por mis pagos.

Y el sábado por la noche, dando un pequeño salto en el fin de semana, el Thelonious (uno de los famosos garitos de jazz de la ciudad) congregaba a otro montón de jóvenes (además del anciano…) que fueron a escuchar a una especie de big-band “jazzera” de unos niñatos que tocaban como cabrones (mi Fernet con cola iba lleno de cubitos de envidia, no sé si sana o no…).

Carmen
Pero el sábado por la tarde me regaló otra sorpresa musical. Un enorme cartel con la foto de una hermosa “mina” me hizo detenerme, enamorarme y preguntar. Carmen Consoli, una italiana desconocida para mí, actuaba con su banda en el Teatro Avenida. Además era gratis, por lo que había que hacer cola para conseguir la invitación. Y como no tenía otra cosa mejor que hacer, allí que me metí en la fila, bastante nutrida ya, esperando a ver si había suerte y me llegaba una entrada. La espera prometía ser algo larga así que puse a prueba la cháchara porteña. Empecé a charrar con la gente de la fila y en la hora larga que allí estuvimos, con el más locuaz (un encantador exhippie, como el se autodefinió, de unos 65 años) dimos un buen repaso a la realidad político-social de argentina, y ya puestos nos metimos con la española, terminando poniendo patas arriba al mundo… No, no es posible aburrirse haciendo cola en este país. Y luego ya vino la actuación de la Consoli. Mi compañero de espera coincidía conmigo en que cantara como cantara ese angelical ser, sólo por verla de cerca merecía la pena todo el tiempo pasado esperando una entrada. Qué majo! qué bonito comprobar que a esas edades la ilusión sigue intacta.
Carmen es siciliana. Comenzó acariciando unos acordes en su guitarra pero cuando su siciliana voz salió de su boca, mi compañero y yo nos echamos para atrás. Lo primero que pensé fue “qué negocio más nefasto sería enamorarse de esta mujer…”.  Fueron dos horas mágicas que se suele decir, con un espectáculo que congregaba la tremenda fuerza de esa criatura con la sutil belleza de los temas interpretados por unos músicos capaces de perturbar a todos los que teníamos la fortuna de estar allí, junto con la delirante coreografía montada por una diminuta pero arrasadora actriz que nos dejaba con la boca abierta cada vez que aparecía en el escenario. Un par de veces se me humedecieron los ojos, debo admitirlo.

Esta mañana leía una entrevista a Saramago y en una de sus respuestas decía: “Si hemos de buscar el sentido de la música, de la filosofía, de una rosa, es que no estamos entendiendo nada”. El arte, buscar la belleza, compartir el espacio y el tiempo con seres como nosotros que sean capaces de conmovernos, y lo más grande, ser capaz uno mismo de hacer algo hermoso que emocione a los demás (joder, ya puedo ponerme a estudiar escalas como un animal, je), es la respuesta, me parece a mí, a esa permanente duda sobre el sentido de nuestra existencia. Y esta bárbara ciudad llena de dolorosos contrastes, tiene entre sus virtudes ser muy generosa con la belleza.

Hay una frase que Ramón Trecet repetía día tras día durante muchos muchos años al acabar su programa de radio (si sigue haciendo su programa, “Diálogos 3”, estoy seguro de que la seguirá repitiendo incansable), y que tardé un tiempo en entender y hasta me generaba contradicciones, hasta que un día comprendí su profundo significado: “Buscar la belleza es la única protesta que merece la pena en este asqueroso mundo”.

Tacuarí 589

Viernes, 19 de Octubre de 2007

Voy a contar brevemente dónde vivo. Cuando vine a ver la habitación pensaba que en la casa habría unas 6 personas o así, pero una vez establecido me puse a anotar los nombres de los habitantes en una lista para aprendérmelos (defecto profesional, claro) y éramos 12 !!

Pero luego vas descubriendo cómo es posible meter a tanta gente en una casa. Ahora con las fotos se entenderá un poco esto.

Mi cuarto. La verdad, no me quejo, es de lo mejorcito de la casa.
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A ver si esta foto se entiende. Hay que fijarse en la perspectiva mirando en el techo. En realidad esa puerta da a una especie de recibidor que da acceso a dos habitaciones, la mía al fondo a la izquierda, y otra que está nada más entrar a la izquierda. Pero le pusieron una pared de madera en forma oblicua, y así aparece de la nada una diminuta habitación de planta digamos trapezoidal.
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Y al lado tenemos otro invento. Ahora hay que mirar en el suelo para entenderlo. Eso era una habitación, pero por arte de san bricomanía, una nueva pared en medio de la puerta (que pasa a tener un nuevo tipo de cierre) y ya tenemos dos habitaciones! Tiene también su gracia que la luz de uno de los cuartos se controla desde el otro, pero ya se han organizado, parece que se apañan bien con los horarios en los que cada uno quiere tener luz…
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Hay otra habitación que también se convirtió en dos, pero en esa no tuvieron que hacer engendros externos.

Dejando el tema habitaciones, seguimos con la visita turística. Esto es el ordenador en el que estoy sentado ahora. Es una reliquia, en mi trabajo lo usaría para desguace, pero aquí hace su papel…
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Lo de la cocina es tema aparte… Ya no recordaba lo que significa convivir con estudiantes (da igual el sexo)… Esta es una imagen habitual del desorden que suele reinar allí. La fregadera no se aprecia, pero está rebutida. No sé, igual soy raro, pero cuando les digo que limpien lo que ensucian me miran como si fuera su madre y pasan de mí… Mañana haré algo al respecto, ya contaré…
Ah, la cocinilla y lo utensilios no es que sean de última generación…
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Y esta es la terraza, maja, la verdad, con Renato (malabarista chileno que se gana la vida en los semáforos) haciendo prácticas.
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Bueno, digamos que estoy viviendo en un “conventillo”, lo cual es “una suerte” (gracias, casera) porque me permite recrear de alguna manera cómo era la vida de principios del siglo pasado. Los conventillos eran las casas en las que se apiñaban los inmigrantes. Sería como un patio andaluz, con espacios comunes, y alrededor del patio un montón de cuartos. La Boca es el lugar representativo de esto, pero ahora se ha convertido en un barrio turístico. Hay otros nuevos conventillos cerca donde se apiñan los inmigrantes bolivianos, ecuatorianos, paraguayos, etc, pero eso ya no es turístico…

Pues nada, que si venís este mes tenéis casa aquí.

Mujeres de verdad

Jueves, 18 de Octubre de 2007

Putiferio

Esta imagen es en realidad un pequeño papelito de los que reparten por las calles ¿Qué por qué meto esto en el blog? Pues porque en los tres últimos días que he pisado la calle Corrientes, me han dado sendos papelitos. Y ello me ha planteado dos preguntas. Una, si tanta necesidad refleja mi cara, y otra que qué sucede con las mujeres de este gremio en esta ciudad; ya veis abajo a la derecha, “Mujeres reales, 100% comprobado”.

Se admiten comentarios…

Bolivia

Lunes, 15 de Octubre de 2007

Bolivia2
Hoy he estado en Bolivia sin salir de Buenos Aires. La comunidad boliviana celebra estos días la fiesta de la virgen de copacabana (tradición ya larga aquí, según parece). Hoy había un desfile con distintas comparsas, además de puestecillos de comida, bebida y toda la parafernalia al uso, y allí que me he ido con Marcela y Patricia, que son la pareja que me han agogido en BA desde el primer día y que me están tratando de maravilla (Patricia es amiga del “negro” un batería argentino que vive en Zaragoza y que fue el que me proporcionó el contacto). Encantadoras.

Bueno, a lo que iba, Bolivia. Después de lo que he visto hoy, tengo la impresión de que no merece la pena ir a ese país porque no debe quedar gente allí… Cuando hemos llegado a las 2 y media por lo que se ve ya llevaban un buen rato desfilando comparsas. A las 6 y media cuando nos hemos marchado, seguían desfilando y no parecía que fueran a terminar en un buen rato. Pero eso en cuanto a los participantes; los que miraban eran una multitud muchísimo mayor, y la mayoría tenían rasgos bolivianos, aunque no llevaran sombrero hongo. Aquí otras fotos, y luego sigo contando.

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Bolivia4

Todo el desfile lo he vivido con el sinsabor de mi primera experiencia de pillaje. Al poco de llegar nos hemos visto metidos en una multitud y al salir de ella he comprobado lo que sospeché en un instante que había habido de mucha confusión: me habían robado. Pero realmente no me puedo quejar, ha habido suerte ya que sólo ha sido el dinero; la cámara de fotos y el móvil seguían en mi posesión. Y también es una suerte que no ando con mucho encima, la cosa se ha saldado con unos 20 euros, así que ya puedo estar contento. He vivido durante estos meses algunos robos a compañeros en Brasil y la cosa no les salió tan barata, lamentablemente.
Lo que más me ha jodido ha sido que mi orgullo ha sido mancillado (una vez más) ya que estaba convencido que nadie podía meterme mando sin que me diera cuenta. Craso error. En fin, tomaré más precacuciones para cuando las multitudes se cierren a mi paso.

Y luego la tarde aún me ha regalado una perla más. He cogido el “premetro” para volver a casa (era la primera vez en este transporte), que es como un tranvía que circula por los barrios populares y que llega hasta las estaciones del “subte” (el metro). Ibamos todos apretados compartiendo una vasta variedad de olores corporales y cuando hemos llegado al destino una rubia teñida que se ha ido abriendo paso para salir antes y que ha permanecido delante mío como unos veinte segundos antes de que se abrieran las puertas, se ha girado, me ha mirado, y me ha soltado: “mira a ver si dejas de empujarme y tocarme que te vas a enterar de quién soy yo”. Atónito, con las manos arriba agarrado como estaba a las barras, le digo “oye, no sé de que me hablas…”, y me dice “sí, es mejor que te hagas el boludo, porque si no te voy a reventar los ojos y te los voy a dejar negros”… La gente alrededor ha hecho un silencio más que valorativo, y yo, convencido de que la energúmena esa era capaz de intentar hacer lo que decía, he salido del vagón sin decir nada y me he alejado tratando de no incomodarla más…
Es curioso, porque esta semana viví una escena similar, esta vez como espectador, en un bus; una piba le montaba un pollo tremendo a un hombre que también estaba el pobre agarrado a la barra tratando de no caer con el traqueteo. También el optó por no entrar al trapo. No sé, pensaba en qué situaciones deben vivir aquí las mujeres con los tíos, para que se pongan de semejante hostia ante la más mínima sospecha de que puedas estar intentando sobarlas o algo así. En fin, preguntaré a las lugareñas a ver qué me cuentan.

Buenos Aires 1

Sábado, 13 de Octubre de 2007

Apuré en la bombilla el último sorbo de mate, miré en el placar qué remera limpia me podía poner, y salí de mi departamento de 6 ambientes, que más bien parece un conventillo, a tomar el colectivo en la cuadra de al lado para irme de joda. El bondi 70 estaba hasta el orto de chabones que venían de laburar y casi me tuve que fajar con un boludo que no me dejaba entrar. Por fin llegamos al boliche que por suerte estaba lleno de relindas minas con polleras cortitas y allí estuve de milonga hasta que se empezó a montar un quilombo y decidí salir cagando antes de que llegara la cana…

Sí, desde que llegué a BA estoy un poco bloqueado, tengo el blog paralizado no sé si porque no entiendo a esta gente cuando me hablan o porque no entiendo a esta gente en cómo viven… o quizá sea la lluvia, que salvo un rato de sol el fin de semana que llegué, no ha parado de llover. Joder, qué lejos está la bahía…

He puesto una hoja enorme en la pared de la habitación en forma de agenda del mes para anotar todas las actividades que parecen interesantes. Buf, imposible saber qué elegir cada día, desborda la actividad cultural de esta ciudad. Pero cada vez que piso la calle para ir a disfrutar de tanta oferta, demasiadas contradicciones me salen al paso, y llego a casa con la cabeza congestionada. Tengo que hablar de “los cartoneros”, claro, pero es algo tan extraño lo que sucede con este fenómeno, que me va a llevar varios días más entender el problema con claridad. Habrá una densa entrada en el blog, seguro.

Y os dejo con esta imagen tan repetida por estos lares, el tango. A mi esto del tango la verdad es que me traía sin cuidado, incluso pensaba antes de llegar que no iba a prestarle la más mínima atención, pero una vez aquí te das cuenta de que no puedes habitar en esta ciudad y darle de lado. Y como me pasó con el descubrimiento de la hamaca, el tango me ha sorprendido y me ha enganchado…
Buenos Aires 1 
Y también como sucede con el cuadro de mi habitación, las letras del tango dicen mucho de los habitantes de esta tierra. El tango más “alegre” que he escuchado fue uno que contaba un historia de un fiesta en el barrio de La Boca que para que no fuera tan aburrida terminaban matando a un tipo que pasaba por allí…

Cambio de etapa

Lunes, 8 de Octubre de 2007

Tras una semana en Buenos Aires ya va siendo hora de que cuente algo de esta singular ciudad. Pero antes quisiera hacer un breve cierre de la etapa brasileira.

Bueno, llamarla “brasileira” no es exacto, sólo he vivido en dos ciudades y sus cercanos alrededores, por lo que no se me ocurrirá generalizar. Pero este tiempo pasado allí ha calado hondo en mí en muchos aspectos, como se ha podido ir siguiendo en el devenir del blog. Sí, la bahía, con su benigno clima (factor importantísimo donde los haya para la vida de las personas), y la peculiar forma de sentir y vivir cada día por parte de sus habitantes, ha conseguido enamorarme.

Itaparicadespedida
Levantarte por la mañana, asomarte a la valla de tu casa, y dejarte contagiar por la placidez de un mar que no conoce las prisas, mientras a unos pocos kilómetros la gran ciudad está siempre animosa para recibirte si te apetece hacerle una visita, esa sensación, esa maravillosa sensación, no es fácil gozarla en los lugares donde solemos habitar y viviendo de la forma que solemos vivir…

Y ahora Buenos Aires ya sé que no me puede ofrecer eso (no ha sido una novedad, la verdad). En una semana ya me han ido llegando las improntas de un lugar que eso sí, es realmente especial por muchas razones. Ha sido la vuelta a las sensaciones occidentales sin volver a cruzar el charco. Pero aún así este lugar tiene mucho para ofrecer. Mucha alegría y también mucha tristeza. Mucho para contaros, seguro.

Tacuari
Elijo esa foto como introductoria a la nueva etapa. Es el cuadro que veo desde mi cama. Desde mis criterios estéticos es… bueno, simplemente no me gusta, no quiero reabrir polémicas, jeje. Pero más importante para mí que la obra en sí, es el cómo está puesto en la pared. Lo normal es situarlo vertical u horizontal (vamos, digo yo), pero la dueña eligió ponerlo inclinado. Y aquí, en territorio de psicoanalistas, nada es azaroso y la inclinación dada a este cuadro creo que sin duda refleja el pesimismo que invade a esta pobre gente después de todas las hostias que les han ido dando… Y además está pegado a la pared, no se puede quitar salvo que recurras a la violencia.
Sí, quería haberle cambiado la inclinación, pero no pude. Intento no mirarlo mucho, no quiero que me contagie.