Cambio de etapa
Lunes, 8 de Octubre de 2007Tras una semana en Buenos Aires ya va siendo hora de que cuente algo de esta singular ciudad. Pero antes quisiera hacer un breve cierre de la etapa brasileira.
Bueno, llamarla “brasileira” no es exacto, sólo he vivido en dos ciudades y sus cercanos alrededores, por lo que no se me ocurrirá generalizar. Pero este tiempo pasado allí ha calado hondo en mí en muchos aspectos, como se ha podido ir siguiendo en el devenir del blog. Sí, la bahía, con su benigno clima (factor importantísimo donde los haya para la vida de las personas), y la peculiar forma de sentir y vivir cada día por parte de sus habitantes, ha conseguido enamorarme.

Levantarte por la mañana, asomarte a la valla de tu casa, y dejarte contagiar por la placidez de un mar que no conoce las prisas, mientras a unos pocos kilómetros la gran ciudad está siempre animosa para recibirte si te apetece hacerle una visita, esa sensación, esa maravillosa sensación, no es fácil gozarla en los lugares donde solemos habitar y viviendo de la forma que solemos vivir…
Y ahora Buenos Aires ya sé que no me puede ofrecer eso (no ha sido una novedad, la verdad). En una semana ya me han ido llegando las improntas de un lugar que eso sí, es realmente especial por muchas razones. Ha sido la vuelta a las sensaciones occidentales sin volver a cruzar el charco. Pero aún así este lugar tiene mucho para ofrecer. Mucha alegría y también mucha tristeza. Mucho para contaros, seguro.

Elijo esa foto como introductoria a la nueva etapa. Es el cuadro que veo desde mi cama. Desde mis criterios estéticos es… bueno, simplemente no me gusta, no quiero reabrir polémicas, jeje. Pero más importante para mí que la obra en sí, es el cómo está puesto en la pared. Lo normal es situarlo vertical u horizontal (vamos, digo yo), pero la dueña eligió ponerlo inclinado. Y aquí, en territorio de psicoanalistas, nada es azaroso y la inclinación dada a este cuadro creo que sin duda refleja el pesimismo que invade a esta pobre gente después de todas las hostias que les han ido dando… Y además está pegado a la pared, no se puede quitar salvo que recurras a la violencia.
Sí, quería haberle cambiado la inclinación, pero no pude. Intento no mirarlo mucho, no quiero que me contagie.
