Archivo de Noviembre de 2007

Melange turística

Miércoles, 7 de Noviembre de 2007

Dejaré los tigres, los cartoneros y otras faunas para la última semana en bsas y voy a ver si me centro en el turismo norteño que es lo suficientemente interesante como para que me olvide de la capital federal. Iré dejando los suficientes nombres y datos como para que los que gustan de la geografía puedan seguir mi rastro.

Voy a hablar de varias cosas, para ver si me pongo un poco al día. En estos momentos estoy en el albergue Nomade de Tafí del Valle, a 2000m de altitud, en la provincia de Tucumán. Los 100Km desde Tucumán capital, donde dormí ayer, hasta aquí han discurrido por una carretera que, como dirían los gomaespuma simplemente podríamos denominar.
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Las fotos no sé si llegan a dar una idea de lo que desde dentro del colectivo se iba viendo, pero desde el momento en el que la carretera ha comenzado a empinarse haciéndome soñar con mi querida bicicleta (y en el sueño aparecían sudores fríos, qué barbaridad), me he quedado pegado a la ventana y ya no he podido apartar la vista de todo aquello.
De pronto, en apenas un par de kilómetros, el paisaje ha cambiado dramáticamente y ha aparecido este que aquí se ve, también de una belleza sobrecogedora.
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Ya en Tafí he buscado nervioso un lugar para alquilar una bicicleta, y lo he encontrado, pero… me pedían 6 euros por hora! Diré el lugar para que por favor nadie vaya a hacer negocios con ellos: “La Cumbre”. Como no había nadie más que alquilara ni bicis ni ningún tipo de vehículo (una moto hubiera sido orgásmico), he pillado un colectivo que me ha llevado hasta El Mollar, pueblín precioso al borde de un pantano, en el que hay una “reserva” de menhires. Si los indios Tafís y los Quilmes en vez de masticar hojas de coca hubieran conocido la poción mágica de Panoramix otra suerte les hubiera corrido con los españoles, pero… así que lo poco que nos queda de ellos son estos menhires.
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Yendo un día atrás, la excursión también fue interesante. Discurrió por los alrededores de Tucumán, haciendo lo que ellos llaman el circuito “chico” que va pasando por bonitos pueblos y subiendo y bajando lindas montañas.
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La foto corresponde a una “chabola” de Villa Nougués, que es un pueblo en el que sólo viven los Nougués (hijos, nietos, primos, sobrinos…) y algún amigo intimo desde hace más de cien años. El pueblo es impresionante, bárbaro, y la casa de la foto es del Nougués original, que está colgada de la montaña con toda la vista del valle. Pero bueno, conviene saber que el tal Nougués era un cacique semiesclavista, que poseía varios “ingenios” (molinos para la caña de azúcar) de la comarca, donde trabajaban sus peones a los cuales pagaba con monedas fabricadas por él para que sólo pudieran comprar las cosas que el vendía… listo el chico. Un hijoputa integral, vamos. Esperemos que sus descendientes sean un poquico más sensatos…

Y otro día hacia atrás, recordar que en Termas de Río Hondo tomé mi baño termal al llegar a la habitación. Tiene su gracia que salga agua caliente en la bañera que venga directamente de la tierra. Pero agua fría no había… ¿qué hacen en verano? Se me olvidó preguntarles.
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Una curiosidad natural es lo de una planta-parásito que puede vivir del aire. La llaman clavel del viento, y se comprende el nombre al mirar los cables de la luz llenos del especimen este. Se ve que los pajaricos llevan las semillas a los cables de la luz, y allí, alimentadas del aire y parece que del campo electromagético, crecen unas lozanas planticas.
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La cosa no dejaría de ser una mera anécdota si no fuera porque no solo crecen en los cables, sino que se agarran a todos los árboles de la zona y les chupan la vida a los pobres llegándolos a secar.

Y bueno, para finalizar esta entrada, comentar algo que no tiene que ver con la naturaleza pero que me parece reseñable. A mis queridos alumnos que pronto tendré que agu… ehh… bueno, que les puede interesar esto. Resulta que desde que dejé bsas se nota que hay una cierta diferencia en cuanto a los medios tecnológicos, lease cybercafés, que poseen aquí. Y evidentemente, esto refleja una sustancial diferencia económica. Aquí el ADSL no llega a todos los lugares. Bueno, eso no es tampoco espectacular, en nuestro país también pasa, pero bueno, montar un cyber con un módem es realmente llamativo. Luego también sucede que puede caerse internet en todo el pueblo (como pasó ayer) y ahí que te quedas aislado. Pero donde más se aprecia lo que quiero decir, es que me estoy encontrando una mayoría de cybers montados con PCsaurios, máquinas que yo desguazo en clase (pentiums a 400MHz con 64MB de RAM y 1GB de disco duro), y que aquí le meten el W98 y bueno, ahí tienes montado un cyber saliendo a internet a través de un módem… Queridos futuros alumnos, el que se queje cuando instalemos el W98, se va a enterar…

Cyber alternativo, o la otra Argentina

Sábado, 3 de Noviembre de 2007

Finalmente no cené. Pero mereció la pena. Decididamente los cybercafes aportan sorpresas agradables en este viaje. Cuando terminé de meter la anterior entrada y fui a pagar, el encargado me preguntó que de dónde era, comenzamos a hablar y… marchaba de allí cerca de las 4 de la madrugada. Hoy por la mañana me pasaba de nuevo por el cyber a eso de las 11 a despedirme y marchar hacia Termas de Río Hondo y salía del cyber a las 6 de la tarde… esta vez bien alimentado, Carlos improvisó una suculenta invitación, aunque la lechuga, todo hay que decirlo, la corte muy despacio…

Es emocionante cuando se juntan unos seres que no se conocen de nada, de países tan distantes además, y en pocos minutos de convesación te das cuenta de que hay tanto que compartir… Carlos es el encargado de un cyber que tiene alquilado en Santiago del Estero. Pero no es un cyber cualquiera. En él, Carlos, junto con varios entusiastas y jóvenes colaboradores, han puesto en marcha un proyecto que consiste en intentar rescatar de la calle a alguno de los múltiples niños que conforman la triste realidad argentina, ese tercio de la población que vive en la pobreza (la mitad de ese tercio son niños) semiabandonados por unos padres sin cultura incapaces de salir de su situación y que lo más imaginativo que se les ocurre es mandar a sus niños a buscar algunos pesos a la calle de la manera que sea, en lugar de mandarlos a la escuela.
Los niños acuden al cyber con el cebo de las computadoras, de poder jugar con ellas, y ahí es donde Carlos con su equipo realizan un hábil intercambio con los niños: te dejamos jugar un rato si dedicas otro rato a realizar las tareas que te pongamos. Así, les enseñan a leer y escribir a los analfabetos, mecanografia a los que ya saben algo de su idioma, aprenden a manejar el correo electrónico y hasta hacer páginas web (proceso que supone aprender por el camino otras muchas cosas), e incluso algunos se atreven con la música (con magníficos resultados, lo he podido comprobar) con un teclado que hay en el local. Es decir, los sacan de la calle y les dan una oportunidad que de otra manera nadie les daría, ni el gobierno ni sus propios padres. Todo ello de forma voluntaria, hasta perdiendo dinero (y eso en este país tiene un valor añadido).
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Carlos tiene además otros proyectos interesantisimos en mente para intentar dinamizar la zona y generar trabajo respetando y ayudándose de las ideas del desarrollo sostenible. Aquí dejo su página por si os apetece echar un vistazo: www.cybersocial.com.ar/

Chupillo, lo de este hombre da para hacer una crónica muy buena. Si te parece bien a la vuelta lo hablamos.

Volviendo al anecdotario del viaje, la llegada a mi hotelito anoche, “El oeste”, fue digna de contar. Adelanto que la llegada por la mañana fue extraña, el encargado me preguntó si tenía cosas de valor, le dije que no gran cosa y que lo llevaba siempre encima, y dijo que aún así me iba a cambiar a otra habitación. Era un lugar extraño, pero bueno, había cama, water y agua caliente y no necesitaba más. Volviendo a la noche, me despedí de Espartaco en la puerta del Oeste (es uno de los colaboradores de Carlos, se llama así, lo juro) hasta la que me acompañó contándome interesantes historias sobre sus amoríos con una española (incierto futuro le veo a eso), y al ir a entrar, el encargado (otro distinto al de la mañana) me preguntó sorprendido -¿y la chica?. Yo, más sorprendido aún le contesté -¿qué chica?. -Pero cómo, ¿no vienes con ninguna chica? ¿Estás solo en la habitación?. -Sí, esta mañana llegué solo, y en lo que va de día no he tenido ocasión de dejar de estarlo. Vamos, y tampoco tenía intención de cambiar esa situación. -Ah, vale, vale. Buenas noches…
Debo admitir que por un momento subiendo las escaleras llegué a pensar “hostias, ¿y si me encuentro a una tía esperándome dentro en la habitación?”. Pero no, por suerte tenía la cama toda para mí…

Ahora me encuentro en un Cyber de Termas de Río Hondo, pero viendo el que está al cargo de esto no creo que se repita lo de ayer. Pero si que hay que comentar algo de este pueblo. Se trata del mayor centro de aguas termales de toda sudamerica. La peculariedad realmente notable es que no se trata del típico lugar donde hay un centro con piscinas, saunas, masajes y todos esos lujos carísimos, si no que el agua termal llega a todas las casas del pueblo y cuando abres el grifo sale el agua calentita que viene no del calentador si no del interior de la tierra. Tremendo. Ahora cuando llegue a mi habitación abriré el grifo, llenaré la bañera, y me meteré a seguir leyendo relajádamente “El tunel” de Sábato, que me tiene enganchado. ¡Qué será trabajar!, ¿eh, chupillo?

Hasta pronto, Baires

Viernes, 2 de Noviembre de 2007

A pesar de la respuesta que acabo de dejar en la anterior entrada, me han quedado ganas de lanzarme con otra nueva. Y es que hoy comienza una nueva etapa, y no quería dejar pasar más tiempo.
Y me han quedado algunas cosas que contar de bsas, como la excursión a Tigre, o lo de los cartoneros (blonde me cortó el rollo, je), o alguna otra cosa de la que me apetecía. Bueno, todo llegará.

Pero ahora estoy en Santiago del Estero, ciudad madre de ciudades, como dicen ellos. De aquí partieron conquistas hacia otros lugares allá por el mil quinientos y pico. Pero mi entrada en la provincia, por cierto, ha sido gloriosa. El micro ha parado en la estación de un pueblín llamado Pinto para desayunar, y he ido al baño, y como las condiciones higiénicas respondían a lo esperado, me he ido a colocar en la habitual posición para estos casos de gallina en el palo del gallinero (muy propio de un pollo, desde luego), y al poner la primera pata y comenzar a equilibrarme, la taza (y yo) nos hemos ido a tomar pol culo, nunca mejor dicho… La taza ha quedado hecha añicos y yo allí espatarrado admirando mi obra todavía resonando el eco del estruendo… Im-prezionante. Lástima no llevar la cámara. Además esto me ha servido para corroborar a la primera de cambio lo que me habían dicho acerca de la idiosincrasia de los Santiagueños: “verás, son muy tranquilos”. El tipo que estaba al cuidado del lugar, ni se ha acercado a ver que pasaba, ni ha preguntado en voz alta si estaba bien… nada. Cuando he salido a los pocos segundos del suceso, ahí estaba a un par de metros haciendo sus cosas como si nada hubiera sucedido. Por fin se ha decidido a acercarse a ver mi desastre y he estado explicándole la terrible experiencia de sentir cómo me hundía en la mierda… Lo he dejado con la ruina y me he ido con mis ganas a otra parte.

La sensación al llegar a Santiago me ha resultado curiosa; he recorrido algo más de 1000 kilómetros, como cruzar nuestro país, y miro el mapa y la distancia parece tan pequeña en la inmensidad de Argentina… Pero sí que se nota bastante el contraste con bsas. Supongo que a la capital le pasa como a otras tantas, que son mundos que no tienen mucho que ver con lo que es el país en sí. Por ej, las personas que me cruzo tienen la mayoría los rasgos que recuerdan que en este continente había unos habitantes antes de que ciertos individuos proclamaran que habían descubierto un nuevo mundo… Y también es chocante la sensación al pasear por sus calles, a pesar de que tiene más de 200.000 habitantes, me parece caminar por un pueblo de 20.000… es que el contraste con Buenos Aires es brutal.

Lo de la foto es anecdótico, creo, al menos es el único burro (de cuatro patas) que me he encontrado. Pero le he creído merecedor de foto.
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Ahora me voy a ver si encuentro un garito para cenar, que como digo esto no es bsas y hoy, por ej, me he quedado sin comer; a las tres, que ha sido cuando lo he intentado, no he encontrado dónde hacerlo. En bsas podías comer a cualquier hora del día y de la noche. Lo de la cena, por ej. es tremendo. Nosotros en spain tenemos fama de cenar tarde, pero lo de bsas es otra historia. Si ya es viernes, puedes ir a un restaurante a las 2 de la madrugada y te dan de cenar sin ningún problema. Lo he hecho un par de noches. Más tarde no sé si aún te dan (o entre semana), simplemente es que mi necesidad de saciar el hambre no permitía tales experimentos.

Pues nada, que aquí comienza mi etapa turística. El noroeste me espera. Bueno, no sé si el me espera a mi, pero yo a él sí. Lo que también espero es que sigáis ahí acompañándome. Estar tan lejos y teneros tan cerca está siendo inolvidable.