Nos vamos al norte
Bueno, no es que estemos ahora en el sur, pero sí que vamos a ir muy hacia el norte, aunque sin llegar a entrar en Cachemira. Dharamsala, que sirve de refugio a los tibetanos, es nuestro próximo destino. A ver si podemos saludar al Dalai Lama.
El que ya se habrá comido un tomate con sal es José Alberto. Te has perdido una Kingfisher con el Ivan, nos lo hemos vuelto a encontrar.
Y como nos vamos a tierras en las que no sabemos cómo irá esto del internet, voy a aprovechar este oasis tecnológico que es Delhi para meter esta entrada. Entrada con un puñado de “flashes” de todos estos días pasados aquí, desprovistos de mal Karma, como dicen aquí.
En Khajuraho tuvimos la suerte de ser invitados a una boda en la que además contamos con el privilegio de ser
los invitados de honor. La primera foto que se hicieron los recién casados fue con nosotros. Los tres que nos acompañan son Andrea, Sabrina y Krish.
Luego nos invitaron a cenar, y cuando ya se iban marchando los invitados para quedarse sólo la familia cercana, nos dijeron que si queríamos podíamos quedarnos con ellos. Ahí ya nos pareció excesivo y agradecidos por todo, nos marchamos a dormir. Toda una experiencia.
En Ellora unos adolescentes descerebrados a la vez que borrachos, miembros de lo que se podría denominar una charanga, nos invitaron a pasar el rato con ellos. Bailamos, cantamos, comimos y bebimos, y salimos de allí por piernas antes de que el whisky de garrafón que se gastaban empezara a estropear las cosas…
Una de las cosas que está resultando curiosa durante el viaje, es la sensación que causamos los extranjeros. Constantemente nos piden que nos hagamos fotos con ellos. Nos deben encontrar exóticos supongo.
A mí en una de esas me echaron encima a la criatura esta y aguanté el tipo como pude. Creo que la niña no me terminaba de ver como padre…
Y los trenes, los trenes son… encantadores. Tienen todo tipo de vagones, entre ellos con aire acondicionado, pero les gusta ponerlo a tope (el precio del billete depende del frío que pasas, cuanto más gélido, más caro) y nosotros cogemos los no AC para cuidar nuestro aparato respiratorio.
En la otra foto, de un tren tipo “sleeper”, Baku se despierta en la litera de arriba sorprendido por mis zapatillas que habían encontrado buen acomodo en los ventiladores.
Y la siguiente imagen es de hace un rato, corresponde a Delhi. Se trata de un metro. Mira, mira José Alberto, vaya lujazo, y ya ves, sin aglomeraciones, sin barro, sin cagadas de vaca…
Pero lo impresionante ha sido cuando todavía deleitándonos en ese sueño que nos había transportado a una India desconocida hasta ahora, hemos llegado a nuestra estación, y cuando se ha abierto la puerta para salir, al otro lado había una multitud esperando para entrar. Cuando digo multitud, J.A. bien sabe que me estoy refiriendo a como poco medio centenar de personas dispuestas a entrar por nuestra puerta y lo mismo en todas las demás; toda la gente han comenzado a intentar entrar como si huyeran de un incendio mientras nosotros con los ojos salidos de las órbitas, nos hemos lanzado contra todos ellos al grito de ¡camulayé, camulayé! que al parecer quiere decir algo así como ¡aparta, joder! (eso lo aprendimos un día en un rickshaw). Diez segundos más tarde, hemos sido conscientes de nuestra inconsciencia, y hemos recordado cómo sucede de vez en cuando que algunas personas han muerto aplastadas por una multitud… Esta vez ha habido suerte.
Y hace un rato hemos estado viendo una peli de Boliwood. Casualmente el prota era el mismo de la película que hicimos nosotros, un guaperas famosete estilo upadance. Si es que nosotros no nos vendemos a cualquier productora… Pero lo que nos ha dejado más anonadados ha sido a la salida del cine (que por cierto, era espectacular, tipo las grandes salas españolas y no excesivamente sucio) ha sido su sistema de incendios. La foto habla por si misma:
Y nada más por ahora, nos vamos a pillar el tren, nos espera una placentera noche en second sleeper class, y seguramente nos dormiremos los tres soñando despertar en una India distinta…







Julio 23rd, 2008 at 17:27
Mira, mira. Pues para mí que el José Luis hace cara de traerse tres o cuatro niñas adoptadas.
Julio 23rd, 2008 at 22:27
Ahora te pillo, ya camino del norte. Aquí en el pueblo completamente desconectado. La descripción del ambiente del Ganges está muy bien. Te noto un poco asustado con la niña…. En cierno modo, vicarialmente, como suele ser mi vida, yo también ando por allí… Estoy enfrascado en la lectura de Juegos sagrados un novelón de 1000 páginas ambientada en Mumbay, voy por la mitad y me siento en medio de una galaxia… Te sigo…
Julio 24th, 2008 at 0:07
A mí, lo q más me gusta de la foto de la cría, aparte de la cara de mala leche de la susodicha, es el agarrotamiento digital, q implica q con tal sólo unos pocos minutos de tener a la niña en brazos, debió de andar con agujetas al día siguiente por el exceso de fuerza inútilmente gastada.
Vamos, q se le ve muy poco suelto en esto de tener bebés en brazos.
Julio 24th, 2008 at 11:12
Joder Jose Luis, tu con un niño en brazos¡¡¡¡¡¡. Imprsionante. La India te esta ablandando mas de lo que pensaba, jajajaja, cuando vuelvas quiza te animes a encargar uno o que?
Julio 24th, 2008 at 14:50
Después de leer tus últimas entradas, lo confirmo:eres de una pasta especial.Eso de pasar de ver la miseria más absoluta a ser invitados a una boda, y que no te pase factura,uf…no me extraña que vuestro compañero se fuése antes. Tus descripciones son muy intensas,me recuerdan a las de aquel libro del que te hablé:La ciudad de la alegría,de Dominique Lapierre(lo habéis leído alguno?).
A pesar de que el detalle de las zapatillas me ha hecho reir,este año tu viaje está siendo duro de leer…me confirma mi idea de no visitar la India,no lo resistiría,soy de lágrima fácil…cuidaros
Julio 27th, 2008 at 15:45
La verdad que si,
Jose Luis estas echo un padrazo!!!!
Aunque es verdad lo auqe dice aupa tienes que cojer mas practica y la mejor forma es con los de uno mismo…
Jaajaja