Ir a Maalula es una sencilla excursión que se puede hacer en una mañana desde Damasco. De hecho, siendo un poco más hábil que yo con el árabe, se puede volver a comer sin problemas, pero a pesar de lo que haya podido transmitir estos días con lo que cuento de mis conversaciones con los nativos, no me quedó más remedio que compartir la hora de la comida con los maaluleros… Pero no me desespero, calculo que con unos 4 ó 5 años más de estudio igual consigo progresar adecuadamente. De todas maneras, podría haber sido peor si a los habitantes de Maalula les hubiera dado por hablarme en su lengua materna, el arameo.

Pues sí, en esta bonita población, sus gentes hablan arameo. Según me instruyó la guía del monasterio de San Sergio tras una curiosa introducción entre ambos,
- English or arabic?- preguntó ella.
- mmmh, español!
- Ah, pues entonces te hablaré en español…
- Jaja, pues también hablarás arameo, ¿no?
- Sí, claro…
el arameo lo aprenden en Maalula desde pequeñicos, lo aprenden antes que el árabe ya que es la lengua que hablan sus padres, y los padres de los padres, y… Luego aprenden árabe en la escuela. Hasta ahora era una lengua de transmisión oral solamente, pero el gobierno Sirio pretende que no se pierda y están trabajando en desarrollar materiales para la parte escrita.
Otro atractivo del pueblo es la brecha de Santa Tecla. Al parecer Tecla se iba a casar y tras oír un sermón de San Pablo, desechó tal idea. Hasta aquí nada que objetar, la chica parecía mostrar ya en aquella época cierto talento alejando de su cabeza la idea del matrimonio… pero lo hacía en realidad para irse con otro, con El otro, de manera que pudiera seguir siendo virgen… En fin, el asunto es que esto le creo bastantes problemas, la persiguieron sin descanso, y llegando a Maalula, se vio acorralada, y un rayo (cuenta la leyenda) cayó súbitamente desde el cielo y abrió esa magnífica brecha por la que pudo escapar… Los geólogos, descreídos ellos, hablan de cierto corrimiento de tierras. Sea como fuere, el paseo es agradable y da para sacar un buen puñado de fotos.




Pensando en esto de las lenguas, y teniendo en cuenta que en aquellos tiempos los medios de transmisión no se parecían mucho a los actuales, y pensando también que la gente de aquella época no sería muy políglota, me hago cruces (viene al pelo) para imaginar de qué manera conseguían transmitir la nueva fé más allá de las poblaciones donde hablaran un dialecto común. No sé, me imagino a Pablo, el incansable trotamundos, siempre de aquí para allá primero cargándose a todo cristiano que se cruzara en su camino y después de ver la cegadora luz a las puertas de Damasco (precisamente), llevando la palabra de su Dios por todos los rincones del imperio romano; me lo imagino, decía, en cualquier pueblo de Turquía (o como se llamara antes), o de Grecia, o de Italia o de España… contándoles en arameo, o chapurreando latín o vete a saber en qué lengua, cosas del estilo: “… y entonces bajó una paloma, que es el espíritu santo, y María se quedo embarazada sin que su marido José tuviera nada que ver, y el que nació es Dios…”. Y fíjate dónde hemos llegado…
Más allá de la ingenua broma, me parece increíble la capacidad de comunicación que tenían en aquella época, me resulta sorprendente, de veras, pensando además en lo mal que nos comunicamos en nuestros tiempos y la cantidad de peligrosos malentendidos que generamos con ello. En fin, que no hemos avanzado mucho, parece.

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