Lo dicho, finalizo esta fase de fiestas en NOLA con unas imágenes de la famosa Bourbon Street. Las fotos son del mardi gras, pero anoche mismo, domingo a la 1 de la madrugada, había una cantidad de peña por la calle impresionante, incontables bares con música en directo y desde algún balcón seguían tirando collares  a algunas perdidas todavía dispuestas a enseñar sus pechos. Parece que va a ser verdad lo que le dijo antaño un colega al ciudadano Ledesma. Tras pasar un tiempo en esta ciudad, le contó sus impresiones y le decía: “Esta ciudad es una mierda, aquí nadie da ni golpe, están todo el día de fiesta…”.

Lo de la calle Bourbon durante el mardi gras, por acabar de documentarlo, consiste en una aglomeración brutal al estilo de las que ya estamos acostumbrados en nuestras fiestas, pero con el curioso fenómeno del lanzamiento de collares a la gente desde los balcones. Es como los desfiles, pero en vez de carrozas hay balcones. Lo de los balcones, por cierto, es un lucrativo negocio, porque los precios por subir a ellos ronda entre los 20 y los 50 $.
Además mucha gente va disfrazada, como le corresponde al carnaval, pero la verdad es que se disfraza mucha menos gente de lo que se podría esperar. En definitiva, con disfraz o no, se trata simplemente de divertirse sin más, ir haciendo el gamba, y pasar unos días divertidos.
Luego, la bendita tradición de que para que te echen un collar debes enseñar algo de carne, le da un colorido especial. Y también es muy colorista la gente que se ha hecho un bonito “body-painting” y va toda pincha desafiando al frío (debe ser pintura con propiedades térmicas, si no, no lo entiendo). Y todo esto dentro de un ambiente muy agradable. El lema aquí es: BE NICE OR LEAVE.