Pasada la tormenta, toca hacer una vida más sosegada. La verdad es que durante unos días he tenido unas sensaciones extrañas, me sentía mal si no iba de un lado para otro, de garito en garito, de fiesta en fiesta. Quedarse en casa demasiado rato era como perder el tiempo y… ¿pero realmente es obligatorio salir todos los días a ver varias actuaciones o a visitar nuevos lugares?  ¿Hay algún Real Decreto que obligue a ir cada noche a la calle Borbón?. Y es que si te paseas a cualquier hora por el French Quarter, o si vas de noctámbulo por Bourbon St., la sensación es la de vivir en una permanente fiesta (la segunda foto es de la calle Bourbon este lunes a las 11 de la noche; se notaba que empezaba el movimiento entonces…). Pero bueno, vivir en Mid-City, a unos kilómetros del ojo del huracán de la perdición, sirve para sentir que existe otra realidad, la de la gente que no se pasea por el 24/7 French y que tiene que ir a trabajar todos los días. Y también la necesidad de cuidar el presupuesto (la vida nocturna es bastante más cara de lo que desearía) ayuda a cambiar el ritmo de vida.

En definitiva lo que quería con este viaje era descansar, y de rebote conocer cómo se vive en este país (o al menos en esta pequeña parte del país) y aprovechar el tiempo libre disponible para darle un empujón al pérfido idioma este, y darle caña también a la música. Y en eso estoy, tocando el saxo todos los días, tratando de hablar con toda la gente que se cruza en el camino, mirando la posibilidad de ir a clases de música (ya podría ir con más de media docena de profes, pero cobran bastante caro; sigo buscando), yendo a charlas y actividades donde se junten seres humanos dispuestos a conversar un rato, y dejando la puerta abierta a que puedan suceder cosas indeterminadas. Así por ej., fuimos el otro día a conocer a un interesante grupo llamado NOSHA que es la “New Orleans Secular Humanist Association”, básicamente un grupo de personas que se juntan regularmente para charlar sobre lo humano sin lo divino. Los descubrí gracias a un anuncio que habían puesto en un tranvía (ahí va la foto). No sé quién se ha copiado de quién… El próximo miércoles hay una nueva reunión. Gente muy interesante, la verdad. No es que quiera sacar el tema otra vez, eh Lady, pero es que ha salido así la cosa, qué se la va a hacer…

Y bueno, el día a día da bastante de sí para ir viviendo y  pensando en muchos asuntos que iré desgranando en el blog poco a poco, aparte de los temas turísticos y de ocio que también irán apareciendo, claro. Así, tengo previsto hablar de los hogares, del transporte, de la ecología, de la alimentación, de los gordos y gordas, de los espacios culturales,… en fin, de ir conociendo y dando a conocer cómo percibo la vida por aquí tratando de no ser ni demasiado dogmático, ni muy superficial.

Por cierto, ya tenemos bicicletas. Gracias al descubrimiento (con ayuda local, claro) de un supermercado en los que hay de todo todo todo al estilo de los grandes hipermercados que conocemos en España. Nunca pensé que me iba a alegrar tanto de encontrar una superficie de esas. Y es que no había forma de dar con unas bicis baratas ni aún de segunda mano. Pero ahí sí ha sido posible, por 80$, bici.

Y ahora toca descansar, que mañana hay una agenda muy densa.