Cuando conocí a Tucker por primera vez, por un momento tuve la sensación de que era gay. Un amigo gay me dijo un día que cuando alguien me pareciera que era gay, es que era gay. Y cuando Tucker me llevó de visita turística por el barrio, lo confirmó: es gay. Esto no debería tener importancia alguna, no haría falta ni mencionarlo, cada cual puede hacer con su aparato genital y con su vida lo que le parezca oportuno, eso es evidente. Pero también es verdad que a la hora de la convivencia tener cierta información personal puede ayudar bastante. De hecho, de no haberlo sabido, yo hubiera encarado con otro talante muy distinto al que adopté, la “conversación” que mantuvimos a la mañana siguiente.
Yo ya había evidenciado mi, digamos, nerviosismo, ante la incertidumbre vital en esta casa, y ya había notado que Tucker no estaba muy a gusto ni con la situación en sí, ni conmigo en particular. Así que cuando me preguntó que qué habitación de las 3 prefería para cuando se solucionase todo, le respondí que me daba igual, y que lo mejor sería ponerse de acuerdo entre la gente que íbamos a compartir la casa (él se mudará a otra en cuanto encuentre a otro inquilino). Volvió a insistir con la pregunta, ahora ya habiendo elevado dos o tres tonos la voz, y le volví a responder lo mismo manteniendo mi mismo tono anterior de serenidad. Esto lo sacó de sus casillas y a partir de ahí se desató un ataque frontal que se alargó hasta tres cuartos de hora, en los que me trató como si yo fuera un adolescente sin cerebro. Es probable que muchas personas en mi situación le hubieran intentado partir la cara, pero yo contaba con un dato importante, Tucker es gay, y eso me ayudó a encarar la situación con sensatez. Tengo claro que la pasión desmesurada es uno de los puntos claves de un gay, para lo bueno y para lo malo. Así que pacientemente esperé a que pasara la tormenta y las aguas volvieran a su cauce. Él mismo me reconoció más tarde que le era difícil controlarse. Su terapeuta le recordaba muchas veces que debía aprender a “temper the passion” controlar la pasión.
Pero en definitiva, yo me había ganado una bronca descomunal y seguía sin una habitación para mi solo, e Isabelle (sueca, 1:85, voz a lo Lauren Bacall, y aspirante a actriz de Hollywood) tendría que aguantarme a un par de metros suyos por tiempo indfinido. Así que tenía dos opciones, ponerme nervioso y hacer un drama de todo lo que estaba viviendo en la casa, o tomármelo como una experiencia interesante y sacarle el jugo. Al fin y al cabo las cosas no son como son si no como uno las afronta. Y además, no hay que olvidar que tenemos la inmensa suerte de contar en la casa con alguien que nos puede proteger si nos atacán… Siempre hay que mirar el lado bueno de las cosas.
When I first met Tucker, I had a feel he was a gay. A friend of me told me once that whenever someone seemed to me a gay, it was a gay. And when Tucker showed me the neighborhood it was confirmed: he’s a gay. This shouldn’t be important neither shouldn’t be any need to mention it, everyone is free to do whatever he wants with his genital organs and with his life, of course. However, it’s also true that when it comes to share a place to live, having some information helps a lot. As it was, if I hadn’t known it, I would’ve faced the “chatting” we had next morning with another different mood.
I had noticed already my, say, nervous about that unstable situation over the house. I had noticed how Tucker wasn’t on his better mood neither with the situation nor me. Then, when I was asked about the room I would prefer when everything was over, I told him that it didn’t make any difference to me and that it should be better to take the decision among all the tenants sharing the house (he will move out when there is another tenant). He hit me again with the same question but now with his voice 3 or 4 tones aloud and I answered back the same again keeping my mood as calm as before. This drove him crazy and he was telling me off really harsh for 45 minutes, treating me as if I was a brainless teenager. Probably many people at my position had tried to kick his ass, but I had got and important piece of information, Tucker is a gay and that helped me a lot to face the situation with good sense. I assume that the gay world relates to loads of passion, for the good and for the bad. That’s way I knew how to wait patiently the storm to pass and waters kept calm. He himself assumed afterward how difficult it was to hime to keep calm. His therapist reminded him many times he should learn how to “temper the passion”.
But the thing was that I had been terribly told off and I didn’t have a room for my own yet, and Isabelle (the Sweden girl, 1:85 tall, with a Lauren Bacall voice, and also aspiring to be a Hollywood actress) would have to put up with me just 2 meters away from her for an unknown period of time. Then, I had two options: to get nervous making drama of it, or to have it as a learning process, a vital experience to squeeze. All in all, things are not like they actually are but like you face them. And besides, let’s not forget we the tenants are very lucky to have in home someone able to protect us if we were suffering an attack… Always look at the bright side of life.


#1 by morigan on 20 enero, 2011 - 20:11
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¿Porque no buscaste una casa “normal”?
Me parece que a ti te va el rollo este del hacinamiento, de lo cual deduzco que en la mili hubieras disfrutado de lo lindo.
#2 by jlpueser on 20 enero, 2011 - 21:39
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La “normalidad” es demasiado conocida. Se le puede sacar más partido a las situaciones fuera de lo normal. Lo cotidiano oxida demasiado rápido. Si hubiera encontrado un estudio para mi solito a buen precio seguramente lo habría cogido, pero me perdería muchas cosas interesantes, así que me alegro de haber cogido el antro este…
¿La mili? Uno se puede adaptar a cualquier situación, y las grandes “comunidades” tipo mili son interesantes. Ya vivi (contigo) la experiencia de la Laboral, y fue una etapa vital inolvidable (y sospecho que también lo fue para ti). Ahora bien, elegí no juntarme con la comunidad-mili, sobraban razones para ello, por muy bien que me lo hubiera podido pasar con “los colegas”…
Abrazos!
#3 by Rafa on 20 enero, 2011 - 22:56
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Tu no has ido a NOLA a aprender ingles, verdad?. Ni a cazar osos?. Por cierto en esta emocionante aventura entre la sueca de 1,85 de la que solo te separa una debil cortina y el impulsivo gay con quien te quedas?. A ver si sales del armario en tierras extranjeras, aunque me parece que en los sitios que te metes no hay ni armarios. Cuidate mucho que aunque lo normal oxida mucho, las balas tambien oxidan mucho. Un abrazo y a ver si encuentras un sitio normal…………(como ves este es un comentario burgues, como decia el GURU Marahishi cuando le preguntaban porque iba a hoteles de cinco estrellas: Porque son mas comodos…… Blanco y en botella.. Otro abrazo
#4 by inma on 21 enero, 2011 - 14:48
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Chico, parece un hospital con tanta cortinilla…mejoor que le digas a la chica que la quite, no?
Espero que tu cama por lo menos sea cómoda… o eres de esos que se duerme en ” el palo un gallinero”?
#5 by jlpueser on 21 enero, 2011 - 21:17
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Rafa, pero mira que eres burgués, jaja… Hombre, el dinero cuenta bastante en esto, y las comodidades burguesas se pagan, y aguantar aquí hasta junio precisa de cierto cuidado con las finanzas. Prefiero disponer de dinero extra para otras historias (aquí hay innumerables formas de gastar la pasta) restándoselo a las comodidades. Además, la experiencia vital de cada día para mi es lo más interesante, y estar en esta casa da mucho juego…
Pego aquí un enlace que me mandó una amiga el otro día. Tras leerlo, no me quedó duda que soy un burgués más, como tu, Rafa. Quizás podríamos matizar: soy un burgués cutre.
http://www.lavanguardia.es/lacontra/20110114/54101062593/soy-la-tercera-persona-mas-viajada-del-mundo.html
Lo de la chica, Inma, insisto en que tendría que practicamente violarme para que le hiciera algún caso…
#6 by Rafa on 21 enero, 2011 - 21:43
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El dinero cuenta en todo, eso esta claro. Comparados con el viajero del articulo todos somos…… unos inutiles (Algunos como yo mas, Salou siempre ha sido mi aventura, Salau, que dicen en Castelseras). Aunque a lo mejor el hace el camino a lo largo…. treinta años de viaje para que le apetezca volver a Hospitalet… Mira que somos raros. Cuidate. Ojo con el de la pistola que el gay y la artista no parecen peligrosos, a no ser que te aburras mucho…. Un abrazo
#7 by morigan on 21 enero, 2011 - 22:24
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Impresionante lo de ese tio de Hospitalet…
#8 by Inma on 22 enero, 2011 - 12:43
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Qué mal pensado eres…
#9 by Aupaedurne on 22 enero, 2011 - 15:44
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De verdad q
#10 by Aupaedurne on 22 enero, 2011 - 15:46
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jolín, mis dedos. Decía q si de verdad lo q había en primer plano era tu cama. Mira guapo, q no oiga una sola queja sobre desorden cuando vengas x aquí…
Y, por cierto, Chupillo q andas agazapado en la mata ( o con siete sayas, q jodo qué frío debes de tener por tan fiera tierra): Felicidades, maño.
Y besos pa’repartir
#11 by chupillo on 22 enero, 2011 - 19:30
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Bueno, ya me asomo.
Que eso, que si necesitas aquel tirador de latonero, pura artesanía alcañizana, que decapitaba cual misil palomas y gurriatos, lo dices. A ver qué se cree ese pistolero.
Cuidadico maño que tú n o estuvieste tirando tiros en San Gregorio.
#12 by jlpueser on 23 enero, 2011 - 4:17
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Hombre, brother! Tomo nota de tus consejos.
¡Feliz cumpleaños!