El norte

Por fin el norte, ansiado bálsamo reparador de ilusiones perdidas.
Dharamsala, ciudad que el gobierno de Nehru ofreció a los tibetanos para establecer su gobierno en el exilio, nos ha servido realmente para reconfortar nuestras deterioradas almas viajeras. Concretamente McLeod Ganj, precioso pueblecito a 10 km. tirando para arriba, donde además de un montón de tibetanos, vive el Dalai Lama.

Este baño en la cascada puede simbolizar ese respiro y el encuentro con una nueva India, aunque sea llena de amables y sonrientes tibetanos… Pero eso sí, en ningún momento hemos dejado de tener claro que seguíamos en la India.

Aún habiendo llegado tan al norte, en un entorno natural precioso, con las indias vistiendo sus escoscadicos y bonitos sudus y a pesar del beneficioso efecto tibetano, los indios no pierden sus costumbres tan fácilmente, y el cubo de la basura sigue siendo sencillo de encontrar para ellos…

Los tibetanos ponen su punto de color y también de humor a esta ciudad. Todas las tardes, entre las 7 y las 8, los monjes se reúnen en el patio del templo para poder desahogarse después de haber estado todo el día con sus cosas de monjes. Es un espectáculo verlos gritar, dar extrañas palmadas y reírse con ganas no sabíamos de qué. Además es contagioso, no hay más que ver Baku e Ignacio …

Los monjes y otros seguidores de las enseñanzas de Buda, pasean por los alrededores del templo moviendo esos rodillos en los que hay escritos mantras, los cuales son lanzados al viento para que impregnen la atmósfera de buen karma, al igual que lo hacen las telas  llenas de mantras que cuelgan en los árboles.


Aunque no deja de ser curiosa esta pseudoreligiónfilosofía si nos fijamos en las ofrendas que le hacen a Buda en su templo.

Ah, y no hay que olvidar que los tibetanos están aquí porque tienen ciertas diferencias con los chinos, y en esta agradable ciudad nos lo recuerdan permanentemente en cada rincón.

Quedan muchas anécdotas por contar de esta ciudad, así como interesante gente con la que tuvimos la suerte de compartir muchos buenos ratos, como Víctor, un homeópata ex-óptico para más señas sevillano, absolutamente encantador. Quizá volvamos a coincidir con él en Haridwar (uno de los próximos destinos) y esperamos conocer también a su novia, que es ¡jugadora de mus!,  y es que desde que JA se fue a comer tomate con sal a España, ya no hemos podido echar ninguna partida.

Y despido esta entrada con la foto de esta pareja con la que llegamos a Dharamsala, Nick y Maggie que llegaron a la India ¡a dedo desde europa…! Ya llevan más de un año viajando y aún tienen pensado seguir otro tanto por lo menos. Y es que este tipo de ejemplos viajeros son puro veneno para mí…

Se les puede seguir la pista en su web: http://www.nickandmaggie.com/

7 Responses to “El norte”

  1. manolo Says:

    Asombroso el colorido que pone esta gente a sus ciudades, y los paisajes tienen que ser preciosos.
    Por lo que me han contado hay que tener un poco de cuidado con los monjes budistas porque tienden a ser un poco jetas, vamos que no deben de seguir el concepto de austeridad que les suponemos la mayoría de los mortales.

    Muy bueno lo de las galletas oreo como ofrenda, solo les falta una cocacola para acompañar jajaja.

    Gritad unos mantras al viento de mi parte y a ver si os acompaña un buen karma en este tramo del camino para variar un poco.

    Un abrazo.

  2. Vanessa Says:

    Ayer en la 2 echaron un reportaje sobre la india ;contaban que las mujeres casadas si no podian tener hijos (o no les apetecia) la familia del marido las quemaba !ufh …… que bien estamos en España ja ja ja ! ! ah muy bueno lo de la radio de tus amigos… Saludos

  3. jlpueser Says:

    Lo de que las queman a las mujeres, bueno, parece que eso era antes, por lo que hemos visto, parece que en ese aspecto se han civilizado un poquico.

    Lo de la austeridad de los monjes, parece que no vas muy desencaminado, Manolo. Sirva como ejemplo que estuvimos charlando con uno de ellos que tenía un iphone… Yo aún no había visto uno nunca, y no tenía esperanzas de tener un chisme de esos en mucho tiempo, y ya ves, estos chicos…

  4. bluebell Says:

    Mirando la primera foto,¿te has dejado barba o es la espuma del agua?

  5. chupillo Says:

    No parece que se esté mal en ese norte relajante.
    Me alegro porque por aquí los noviajeros estábamos con el karma
    un poco jodido.
    Natalia ya ha regresado del curso de Graus y, por lo que
    parece, viene contenta. A mí aún me queda hasta el
    8 de agosto en la cámara de la tortura. Menos mal que las
    chicas de prácticas, en especial las que tengo enfrente, son
    auténticos bollos de mortaleda y eso alivia el sufrimiento.
    Ve tomando notas porque, cuando vuelvas, me vas a tener que hacer un reportaje puro y duro.

    Abrazos

  6. Unatoñi Says:

    Jajajajajaja!!!!! Bollos de mortadela!!!! En mis tiempos llamaban a las becarias bollicaos.
    Hace días que no escribo pero la verdad es que me estoy deprimiendo un poco con este viaje. No conozco la India y creo que tardaré tiempo en conocerla. Pero para lo bueno o para lo malo, por lo quer veo no deja a nadie indiferente y que es un país al que hay que viajar preparado. mentalmente hablando, claro. Comparto lo de los guays de J.A -al que espero que le esté sentando de maravilla el tomate con sal. Si quieres te envio unos del huerto de mi padre que están de muerte- aunque por suerte en esta vida, como en todo, siempre hay excepciones. me enamoré de la India a través de los ojos de Mónica (la que nos hizo aquellos maravillosos relatos). Pero tengo claro que sólo fue un relato. pero viajar es eso: experiencias enprimera persona y por suerte no hay nadie que las viva de igual manera. Besos a todos.
    Por cierto, ¿quién se une al grupo ahora??

  7. Aupaedurne Says:

    Cuenta atrás.

    La q me uno al grupo soy yo. Dentro de 10 días. Acojonada, ilusionada, no lo sé. Expectante. Y con ganas. No sé cual va a ser la India q me voy a encontrar, “mi India” ni sé si lo q busco es encontrar la India. Pero allá voy. Y si se tercia un bañito tal el de jl, pues bien. Y si no piso demasiadas boñigas sagradas, pues mejor. Y si no contribuyo de manera insistente a la pestilencia general hasta quedarme sunsida, pues muchísimo mejor, todavía.

    Ya iré contando yo tb. Aupaedurne se va a paseo: aupaedurne.blogia.com

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