Bourbon Street, nueve menos cuarto de la noche, todos los seres que pueblan sus bares, sus calles, sus balcones, se desatan en gritos desaforados, se abrazan, brindan, braman como posesos (paradójicamente): los Saints se acaban de proclamar campeones de la Super Bowl.
“Who Dat?” es la frase que más se ha escuchado en las calles de Nueva Orleans la pasada semana, la que más se vociferó anoche y la que me imagino que seguirá escuchándose los próximos días. Es el “grito de guerra” de los Saints, y viene de la frase “Who dat? Who dat? Who dat say dey gonna beat them Saints?” (ellos lo escriben así, tal cual) que quiere decir algo así como “¿Quién es ese que dice que van a ganar a los Saints?”, y por abreviar lo dejan en el Who Dat. Ahora bien, la expresión data de tiempos muy lejanos, cuando el futbol americano estaba todavía por inventar. Por no enrollarme, si alguien, por alguna extraña razón, está muy muy interesado en saber más acerca de la etimología de tal expresión, le remito a este interesante artículo de wikipedia: http://en.wikipedia.org/wiki/Who_Dat%3F
La noche fue emocionante, intensa, especial. No deja de ser un deporte de masas con todo lo malo que eso conlleva (ya sabemos lo que pasa con nuestro futbol), pero estar ahí viviendo codo con codo ese momento tan especial para ellos, gente que no están acostumbrados a ganar, que tienen muy cerca la ruina del Katrina (lo recuerdan constantemente y les duele mucho más porque te cuentan amargamente cómo todo fue mucho peor por culpa de los inexplicables errores de la administración Bush), estar ahí, decía, viviendo a su lado su inmensa alegría, fue muy bonito, una gran noche. Y mejor que unas frías fotos, meto estos vídeos que aunque tienen una calidad pésima, al menos pueden transmitir algo de lo que allí se vivió.
Este es el primer “touch down” de los Saints, con el que comenzaban la remontada de un partido que habían empezado catastróficamente.
Este es poco después del triunfo, la gente ya había salido de los bares y Bourbon Street era una locura.
Y este otro, ya con los ánimos un poco más calmados, en el que vemos a los polis que se metieron entre la multitud a solucionar algún problemilla que había con alguno que ya había superado la tasa racional de alcohol en sangre. Sí, los polis van a caballo… ya se sabe, los norteamericanos tienen estas cosas.
Hago un inciso: Jane, imagino que te tocará ir viendo en este blog que a los del continente europeo nos sorprenden muchas cosas vuestras… Pero sin malos rollos, ¿eh? Es más, tu aportación como local será valiosísima.
Y bueno, la noche se fue calentando más y más a pesar del frío, y miles y miles de personas que intentaban bajar al centro (con sus coches, claro) habían colapsado toda la ciudad. El tranvía lo habían suprimido (no era cosa de ir arrollando a la gente), y coger un taxi hubiera sido una estupidez, así que los 6 Km. de vuelta a casa hubo que hacerlos a patita… no importaba, había sido una noche emocionante, y bien se merecía un paseo para terminar de saborearla.









