Archivo de la categoría "El turismo en sí"

Mujeres de verdad

Jueves, 18 de Octubre de 2007

Putiferio

Esta imagen es en realidad un pequeño papelito de los que reparten por las calles ¿Qué por qué meto esto en el blog? Pues porque en los tres últimos días que he pisado la calle Corrientes, me han dado sendos papelitos. Y ello me ha planteado dos preguntas. Una, si tanta necesidad refleja mi cara, y otra que qué sucede con las mujeres de este gremio en esta ciudad; ya veis abajo a la derecha, “Mujeres reales, 100% comprobado”.

Se admiten comentarios…

Bolivia

Lunes, 15 de Octubre de 2007

Bolivia2
Hoy he estado en Bolivia sin salir de Buenos Aires. La comunidad boliviana celebra estos días la fiesta de la virgen de copacabana (tradición ya larga aquí, según parece). Hoy había un desfile con distintas comparsas, además de puestecillos de comida, bebida y toda la parafernalia al uso, y allí que me he ido con Marcela y Patricia, que son la pareja que me han agogido en BA desde el primer día y que me están tratando de maravilla (Patricia es amiga del “negro” un batería argentino que vive en Zaragoza y que fue el que me proporcionó el contacto). Encantadoras.

Bueno, a lo que iba, Bolivia. Después de lo que he visto hoy, tengo la impresión de que no merece la pena ir a ese país porque no debe quedar gente allí… Cuando hemos llegado a las 2 y media por lo que se ve ya llevaban un buen rato desfilando comparsas. A las 6 y media cuando nos hemos marchado, seguían desfilando y no parecía que fueran a terminar en un buen rato. Pero eso en cuanto a los participantes; los que miraban eran una multitud muchísimo mayor, y la mayoría tenían rasgos bolivianos, aunque no llevaran sombrero hongo. Aquí otras fotos, y luego sigo contando.

Bolivia5

Bolivia3

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Todo el desfile lo he vivido con el sinsabor de mi primera experiencia de pillaje. Al poco de llegar nos hemos visto metidos en una multitud y al salir de ella he comprobado lo que sospeché en un instante que había habido de mucha confusión: me habían robado. Pero realmente no me puedo quejar, ha habido suerte ya que sólo ha sido el dinero; la cámara de fotos y el móvil seguían en mi posesión. Y también es una suerte que no ando con mucho encima, la cosa se ha saldado con unos 20 euros, así que ya puedo estar contento. He vivido durante estos meses algunos robos a compañeros en Brasil y la cosa no les salió tan barata, lamentablemente.
Lo que más me ha jodido ha sido que mi orgullo ha sido mancillado (una vez más) ya que estaba convencido que nadie podía meterme mando sin que me diera cuenta. Craso error. En fin, tomaré más precacuciones para cuando las multitudes se cierren a mi paso.

Y luego la tarde aún me ha regalado una perla más. He cogido el “premetro” para volver a casa (era la primera vez en este transporte), que es como un tranvía que circula por los barrios populares y que llega hasta las estaciones del “subte” (el metro). Ibamos todos apretados compartiendo una vasta variedad de olores corporales y cuando hemos llegado al destino una rubia teñida que se ha ido abriendo paso para salir antes y que ha permanecido delante mío como unos veinte segundos antes de que se abrieran las puertas, se ha girado, me ha mirado, y me ha soltado: “mira a ver si dejas de empujarme y tocarme que te vas a enterar de quién soy yo”. Atónito, con las manos arriba agarrado como estaba a las barras, le digo “oye, no sé de que me hablas…”, y me dice “sí, es mejor que te hagas el boludo, porque si no te voy a reventar los ojos y te los voy a dejar negros”… La gente alrededor ha hecho un silencio más que valorativo, y yo, convencido de que la energúmena esa era capaz de intentar hacer lo que decía, he salido del vagón sin decir nada y me he alejado tratando de no incomodarla más…
Es curioso, porque esta semana viví una escena similar, esta vez como espectador, en un bus; una piba le montaba un pollo tremendo a un hombre que también estaba el pobre agarrado a la barra tratando de no caer con el traqueteo. También el optó por no entrar al trapo. No sé, pensaba en qué situaciones deben vivir aquí las mujeres con los tíos, para que se pongan de semejante hostia ante la más mínima sospecha de que puedas estar intentando sobarlas o algo así. En fin, preguntaré a las lugareñas a ver qué me cuentan.

Buenos Aires 1

Sábado, 13 de Octubre de 2007

Apuré en la bombilla el último sorbo de mate, miré en el placar qué remera limpia me podía poner, y salí de mi departamento de 6 ambientes, que más bien parece un conventillo, a tomar el colectivo en la cuadra de al lado para irme de joda. El bondi 70 estaba hasta el orto de chabones que venían de laburar y casi me tuve que fajar con un boludo que no me dejaba entrar. Por fin llegamos al boliche que por suerte estaba lleno de relindas minas con polleras cortitas y allí estuve de milonga hasta que se empezó a montar un quilombo y decidí salir cagando antes de que llegara la cana…

Sí, desde que llegué a BA estoy un poco bloqueado, tengo el blog paralizado no sé si porque no entiendo a esta gente cuando me hablan o porque no entiendo a esta gente en cómo viven… o quizá sea la lluvia, que salvo un rato de sol el fin de semana que llegué, no ha parado de llover. Joder, qué lejos está la bahía…

He puesto una hoja enorme en la pared de la habitación en forma de agenda del mes para anotar todas las actividades que parecen interesantes. Buf, imposible saber qué elegir cada día, desborda la actividad cultural de esta ciudad. Pero cada vez que piso la calle para ir a disfrutar de tanta oferta, demasiadas contradicciones me salen al paso, y llego a casa con la cabeza congestionada. Tengo que hablar de “los cartoneros”, claro, pero es algo tan extraño lo que sucede con este fenómeno, que me va a llevar varios días más entender el problema con claridad. Habrá una densa entrada en el blog, seguro.

Y os dejo con esta imagen tan repetida por estos lares, el tango. A mi esto del tango la verdad es que me traía sin cuidado, incluso pensaba antes de llegar que no iba a prestarle la más mínima atención, pero una vez aquí te das cuenta de que no puedes habitar en esta ciudad y darle de lado. Y como me pasó con el descubrimiento de la hamaca, el tango me ha sorprendido y me ha enganchado…
Buenos Aires 1 
Y también como sucede con el cuadro de mi habitación, las letras del tango dicen mucho de los habitantes de esta tierra. El tango más “alegre” que he escuchado fue uno que contaba un historia de un fiesta en el barrio de La Boca que para que no fuera tan aburrida terminaban matando a un tipo que pasaba por allí…

Presa de Itaipú

Jueves, 4 de Octubre de 2007

El río Iguazú va a desembocar al Paraná más o menos en la confluencia de tres países, Argentina, Brasil y Paraguay. Las ciudades que se juntan en este lugar son Puerto Iguazú, Foz de Iguaçu y Ciudad del Este, respectivamente. El lío de fronteras es tremendo cuando pasas de un país al otro. Los argentinos te hacen presentar el pasaporte tanto al entrar como al salir, aunque eso lo hagas diez veces al día. Los brasileños se conforman con que lo hagas una vez el día que entras y otra el día que por fin sales, pero no me fiaba yo mucho de sus funcionarios, se oyen historias muy feas de como se aprovechan de los turistas a veces. Y lo de Ciudad del Este, Paraguay, eso es el caos total, creo que deberían cambiarle el nombre por Ciudad sin ley… Allí es indiferente que presentes el pasaporte o no. Si lo haces, te ganas un bonito cuño en el mismo de paso que haces trabajar el tipo de la garita. Y si pasas de largo, nadie te dice nada. Es un lugar como Andorra la Vella, donde compras cosas libres de impuestos, pero versión tercer mundo. Aunque no tenga nada que ver, es una excursión tan alucinante como las de las cataratas, no os la perdáis cuando vengáis, sobre todo los amantes de Berlanga, Buñuel y pájaros de esos.
En fin, que a ver cuándo se va acabando la memez esta de las fronteras, hay que ver cómo somos los humanos…

Pero aquí quería hablar de la presa de Itaipú, en el río Paraná, unos kilómetros después de las cataratas, que está considerada una de las 7 maravillas del mundo moderno. Imagino que esta entrada del blog carecerá de interés para los que pasan de las cuestiones tecnólogicas, pero a mi la visita me impresionó, es brutal. No tiene nada que ver con las cataratas, por supuesto, las cataratas son una maravilla natural, y la presa es un montón de hormigón con un puñado de generadores dentro de la construcción, y la verdad, el hormigón, bonito, lo que se dice bonito no és… Pero hay que ser muy listo para parir una obra como esta, y eso creo que tiene su mérito. Siempre se está alabando a los genios de la música, pintura, literatura… y se ignora miseráblemente a los técnicos. Los únicos que se salvan son los arquitectos, que como hacen cosas bonitas (discutible a veces), a sus obras no se las mira pensando en los difíciles cálculos que conllevan, si no que pasan a ser creaciones artísticas.
Hay muchos datos técnicos que se pueden dar sobre esta obra farónica, pero me limitaré a unos poquitos para satisfacer la curiosidad de los que si que les interesen estas cosas:

14.000 MW (esta cifra, inexpresiva para muchos, impresionará a algunos)
20 generadores de 715 MW
Tubos de agua de 10′5m de diámetro y 690m3 de agua por segundo.
El agua de los tubos la sacan a 40m de profundidad y en ese punto hay 60m de hondo.
La presa tiene 8 Km de ancho, 180m de profundidad y almacena 29.000.000.000 m3 de agua.
Dentro de lo que es la central, donde están las turbinas y todo eso, la instalación tiene 1 km de largo y los trabajadores se desplazan por dentro con bicis y carritos eléctricos.

Pero bueno, vamos a ver algunas fotos:

Itaipu5

Itaipu4
Espero que esta foto de una idea de la magnitud de la obra en lo que respecta a la central eléctrica. Esos tubos son los que llevan el agua hasta las turbinas. Imaginar toda el agua que cabe ahí, cayendo a toda velocidad para golpear bestialmente las turbinas y hacer girar los generadores, a mí me acojona, la verdad.

Itaipu7
Esta foto no la hice yo, claro, pero da una idea de la magnitud de la obra esta. El tipo(a) de Siemens que diseñó ese chisme, se debió ir a dormir tranquilo…
Itaipu2
Esos círculos rojos encierran los generadores de la foto anterior. Hay 20 de esos.

No sé, igual las fotos no son muy buenas y no se aprecia bien la magnitud de lo que allí hay construido.
Itaipu6

En fin, en definitiva, los que la tecnología os resbale, absteneros de visitarlo. Los demás, no os lo perdáis.

Iguazú

Martes, 2 de Octubre de 2007

Iguazu1
Después de tanta propaganda, la llegada a las cataratas fue simplemente… decepcionante. Ahí en la foto se aprecian los hilillos de agua que me dieron la bienvenida. Al lado había un grupo con guía y me “uní” a ellos a ver qué contaban, y decía la guía que como no había llovido apenas en los últimos 40 días, las 5 presas que hay por encima de las cataratas están cerradas y apenas sueltan agua… Pensé “estos canallas no dicen nada de esto cuando sacas la entrada…”. Pero el sendero seguía y por fin llegamos hasta la siguiente visión…

Iguazu2

Esto es lo que se podía ver desde el lado brasileño. No es preciso hacer muchos comentarios…
Las cataratas están compartidas entre los brasileños y los argentinos, así para los primeros son cataratas del río Iguaçu y para los otros del Iguazú. Cada uno tiene su parque, sus excursiones y sus diferentes vistas. Para los que vengáis, recomendable ir cada día a uno de los sitios, y sobre todo reservar un día entero para la visita argentina, merece la pena. La parte brasileña se puede ver en un par de horas, con lo que si madrugáis un poquico la mañana da de sí para ir luego a otra excursión muy buena, la de la presa de Itaipú, de la que pondré otra entrada, merece un capítulo aparte.

De Iguazú no creo que sea necesario mencionar mucho más. Es un lugar para estar allí, no para que te lo cuente nadie. Ver las fotos con antelación no le quita ni un ápice de impresión a la visita (además resulta difícil no ver fotos antes de llegar, los cientos de agencias que hay se encargan de ello…).

Las siguientes fotos están tomadas desde la parte argentina. Me gustó más este paseo que el brasileño, pero otros opinaban lo contrario. En cualquier caso, la emoción fue enorme.
Iguazu5

Iguazu7

En esta iba en una lancha motora que te acercaba hasta algunas cascadas. Era un experiencia corta, cara y muy húmeda, pero buenísima.
Iguazu6

Daban unas ganas de saltar…
Iguazu4

Tchau Salvador!

Miércoles, 26 de Septiembre de 2007

Pelourinho
La etapa Bahiana y también brasileira ha tocado a su fin. Di un último paseo por las calles del Pelourinho pero no hubo melancolía, si no una suave sonrisa dibujada en mis labios que me acompañó en todo el camino. Cuando sabes que pronto vas a volver a un lugar, no hay espacio para la tristeza si no ilusión por la vuelta.

En la casa los últimos momentos discurrieron con mucho calor. Ya queda muy poca gente en ella, muchos marcharon ya, pero los que nos juntamos ahí las últimas horas estuvimos muy a gusto, compartimos los escasos pero ricos alimentos que encontramos por los estantes, nos tomamos unas cargadas caipirinhas caseras y hasta improvisamos un rato sobre unas canciones de Flavio.
Y todo ello con la alegre certeza de que pronto volveré a ver a algunas de esas personas que me hicieron tan feliz en este tiempo pasado allí.
DespedidaBispo

Esto lo escribo desde Iguazú, pero ya os daré envidia en la siguiente entrada, jeje.

Cuidado con la poli

Viernes, 21 de Septiembre de 2007

txell1
Esto pasó ya hace un tiempo, poco después de llegar a Salvador, pero como prometí a Teresa y Txell que cuando me mandaran estas fotos las pondría en el blog, pues aquí están. La historia fue más o menos como sigue:

Estaba cenando apaciblemente con ellas cuando los caras que estaban en la mesa de al lado se pusieron a conversar e invitados por la lluvia que comenzaba a caer se refugiaron bajo nuestre sombrilla (haciendo funciones de “parachuvas”) buscando protección y proximidad a las meninas, claro. El morenito resultaba ser cada vez más peculiar a medida que iba soltando prenda. Su camiseta del Ché contrastaba con sus bermudas playeros. La camiseta imagino que era la parte de su personalidad que le acercaba al mundo de la maconha (ante la duda, consultar en internet), suponiendo que se pueda asociar al Ché con la misma, pero ahí terminaba su faceta “alternativa”. No acabábamos de creerle cuando nos dijo que era policía de profesión, pero ante nuestra incredulidad nos enseñó un carnet que se suponía era su credencial… El otro cara estaba muy callado mientras el poli desplegaba todos sus encantos, pero también nos sorprendió cuando nos dijo en qué trabajaba: submarinista de profesión. Cuando ya nos echaron del local, insistieron en ir a su coche para ponernos unas canciones de moda que nos iban a gustar mucho. Y bueno, aunque eran casi las dos de la mañana, accedimos. Al fin y al cabo estabamos protegidos por un policía… Y allí estaba su carro, el típico coche de bacaladero con todos los cristales tintados de negro (hasta el delantero, es muy típico en Brasil; como se enteren en españa…), maqueado con sus llantas de aleación ligera y todas esas mamoneces. Cuando entró dentró pensé que la camiseta del Ché se iba a desintegrar, como en las pelis de vampiros… Y ahí los tenemos en la foto intentando conectar un cable que se había soltado para poder ver el vídeo con las dichosas canciones. Enseguida me percaté de cuál era el problema con el cable (para algo tiene que servir estudiar…), pero ni se me ocurrió abrir la boca, el tema no pintaba nada bien, me estaba imaginando una fiesta bacaladera en toda regla y no estaba mi alma para esos trotes. A los 10 minutos el submarinista desistió y decidieron poner la música sin el vídeo. Y ahora hay que imaginar la escena: 2 de la mañana, calle desierta y silenciosa (raro, pero sí, no había ruidos) con sus habitantes placidamente durmiendo, las puertas del carro abiertas de par en par y el amigo “Guevara” pone una canción a todo volumen que nos hico echar para atrás. Nos dijo de entrar en el carro y le miré sonriendo como diciéndole “estás tonto u qué…” y cuando se acercó al mando del volumen para supuestamente bajarlo como yo pensaba, pudimos comprobar que el amplificador todavía daba bastante más de sí… Tras media canción entendiendo que el tipo no pensaba bajar el volumen, le pregunté por señas (no había otra posibilidad) si no pensaba que igual estaba molestando a la gente que dormía en el barrio. Me miró sorprendido y también con gestos bastante claros (el lenguaje gestual siempre ha tenido amplios recursos) me hizo ver que no pasaba nada, que aquí las cosas son así y que nadie iba a decir nada… Así fue realmente, nadie se asomó a las ventanas, nadie llamó a la policía (para qué, si ya estaba el allí), todo transcurrió con toda naturalidad en el rato que allí estuvimos. Yo decidí marchar y las chicas no cometieron el error de aceptar su invitación de ir a dar una vuelta en su carro… Cuando ellas se metieron en el albergue que estaba al lado, aún me dijeron los caras que me llevaban hasta el mío, diciendo que era peligroso ir solo a esas horas (lo cual era cierto, la verdad), pero les dije sonriendo “sí, ya sé que es peligroso, pero creo que corro muchos más riesgos yendo con vosotros…”. Y salieron zumbando también sonriendo…
txell2

Itaparica

Viernes, 14 de Septiembre de 2007

Itaparica1

Vine a Itaparica hace un par de semanas y tuve claro que tenía que regresar. Y este fin de semana se presentó la oportunidad de volver porque los “Kasta tutum” actuaban allí (Jonathan y compañía) y así además de visitar la isla, íbamos la “hinchada” a darles calor. La actuación fue en la playa, tal cual, con antorchas, hogueras, las estrellas resplandecientes y un buen puñado de agradable gente que daba aún más calor a la noche.

Itaparica es una isla que está frente a Salvador de la que me pondría a explicar muchas cosas, casi todas buenas y no pararía en un buen rato, pero como no tengo ganas de meter rollo ahora, lo voy a resumir bastante: Itaparica es uno de esos lugares al que no me importaría ir a vivir. Es más, me gustaría vivir aquí.

Itaparica2
Esta es la casa que tiene alquilada el padre de Wander (bueno, ya hablaré otro rato de Wander y sus historias). La casita es pequeña, unos 50m. pero el jardin tiene unos 750m. Para José Luis, el padre de Wander, jubilado de 70 años, es suficiente para pasar una vejez feliz. Si añadimos que el alquiler de este lugar son 120 euros al mes, se le pueden empezar a poner los dientes largos a más de uno. Y sí terminamos sabiendo que nada más cruzar la valla de madera y cruzar el camino, tropiezas con la playa e incluso caes al agua si la marea está alta, es entonces cuando te empiezas a plantear muchas cosas…

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Momentos de relax del Jonhatan, David y Maria antes de entrar a comer al jardín.
Itaparica4
Bueno, cada cual tiene sus formas de relajarse, claro. Aquí tenemos al “Toro” practicando unas acrobacias.

Babel

Miércoles, 5 de Septiembre de 2007

Obispo3
Un día Dios tuvo la ocurrencia de confundir a los pobres desgraciados que estaban levantando la torre (joder, el tío no tenía idea buena) y desde entonces para entenderse con los seres que habitan más allá de las fronteras propias te las ves putas.
Así es el centro cultural de la rua do bisbo, mi hogar en la Bahía, una torre de babel donde las conversaciones entre los que allí moramos se llegan a hacer en nuevas lenguas que se van creando sobre la marcha. Así, el portuñol es la lengua más hablada, y luego existen todo tipo de mixturas entre portugués, español, lunfardo argentino, italiano, inglés, algunas trazas de francés y esta semana hasta catalán… Por ej. con el dueño de la casa, Raider, que es noruego, me comunico en portuñol, con Flavio (el duende) tipo magnífico que es brasileiro y vivió dos años en Italia en italoportuñol, con Tanaquil en portuñolinglés (holandesa que sale en la foto con la otra bella criatura, Maite, uruguaya) … y así podríamos ver otras muchas curiosas variantes comunicativas.
Pero en cualquier caso, cuando hay voluntad de comunicarse no hay fronteras humanas ni putadas del altísimo que puedan evitarlo.

Pongo algunas fotos de la vida y los seres que pueblan la casa.

Obispo1
La capoeira, inevitable en la Bahía, y también en la casa.

Obispo1
Dos bellas criaturas

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La cocina es el principal centro de reunión

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Memorable noche con perolón de gazpacho y tortillas de patata. Una se me espiazó un poco al sacarla de la sartén, qué torpe, no cambio…

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Uno de los espacios de reunión.

Meninos

Sábado, 1 de Septiembre de 2007

3 de la mañana. Un menino da rua está llamando a la campana de la casa insistentemente prometiendo no dejar dormir a nadie hasta conseguir algunas monedas para comprar algo de comida. Héctor ya no sabe qué decirle para que se marche y el policía de la esquina observa la escena impasible, como es habitual en ellos, imperturbables ante cualquier situación. Supongo que si corre la sangre harán algo, al menos apartarse para que no les salpique…
Movido por una desazón que me va hurgando ahí dentro desde que llegué a Salvador, salgo a la calle y le miro a los ojos (primera vez que me atrevo a hacer eso con una de estas personas) y le pregunto que qué quiere. Deber tener 10 ó 11 años. Le faltan 45 céntimos para poderse comprar un “lanchonete” (un minibocata). Sé que no le puedo dar el dinero, si lo hago saldrá corriendo calle abajo y al llegar a la esquina le comprará al camello de turno una dosis de crack. Así que me lo llevo de allí en busca de algún lugar para comprarle algo de comer. La ciudad ya está prácticamente dormida y me intenta llevar hacia las calles prohibidas y le digo que ni de coña, que si no encontramos algún sitio abierto por los alrededores, que se olvide. De camino le pregunto que dónde duerme y me señala el quicio de un portal que había un poco más adelante. Por fin vemos que tras la esquina de una de las calles de las que marcan el límite de seguridad los policía-estatua parece haber algo abierto. Le pregunto al policía si considera seguro que me acerque hasta la esquina y niega con la cabeza. Un gorrilla se acerca hasta mí y se ofrece acompañarme; el propio niño me aconseja que le pida al poli que me acompañe él. Este accede y nos “escolta” a 10 metros hasta la esquina. Allí hay un lanchonete abierto y entre miradas extrañadas y silencios le compro el paquete de galletas que el menino me pide. Salimos y se marcha con paso rápido, descalzo, y se pierde en la oscuridad; quizá ese paquete de galletas le sirva como moneda de cambio para su dosis. Miro al policía, y regresamos los 20 metros que nos separan de la zona segura. Me voy a paso lento hacia la casa e intento dormir.

¿Cuántas parejas que desean adoptar un niño y están esperando años para conseguirlo se llevarían a uno de estos meninos a su hogar si “el sistema” que los deja morir en las calles permitiera darles esa oportunidad?

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