Archivo del Febrero de 2010

Vida normal

Pasada la tormenta, toca hacer una vida más sosegada. La verdad es que durante unos días he tenido unas sensaciones extrañas, me sentía mal si no iba de un lado para otro, de garito en garito, de fiesta en fiesta. Quedarse en casa demasiado rato era como perder el tiempo y… ¿pero realmente es obligatorio salir todos los días a ver varias actuaciones o a visitar nuevos lugares?  ¿Hay algún Real Decreto que obligue a ir cada noche a la calle Borbón?. Y es que si te paseas a cualquier hora por el French Quarter, o si vas de noctámbulo por Bourbon St., la sensación es la de vivir en una permanente fiesta (la segunda foto es de la calle Bourbon este lunes a las 11 de la noche; se notaba que empezaba el movimiento entonces…). Pero bueno, vivir en Mid-City, a unos kilómetros del ojo del huracán de la perdición, sirve para sentir que existe otra realidad, la de la gente que no se pasea por el 24/7 French y que tiene que ir a trabajar todos los días. Y también la necesidad de cuidar el presupuesto (la vida nocturna es bastante más cara de lo que desearía) ayuda a cambiar el ritmo de vida.

En definitiva lo que quería con este viaje era descansar, y de rebote conocer cómo se vive en este país (o al menos en esta pequeña parte del país) y aprovechar el tiempo libre disponible para darle un empujón al pérfido idioma este, y darle caña también a la música. Y en eso estoy, tocando el saxo todos los días, tratando de hablar con toda la gente que se cruza en el camino, mirando la posibilidad de ir a clases de música (ya podría ir con más de media docena de profes, pero cobran bastante caro; sigo buscando), yendo a charlas y actividades donde se junten seres humanos dispuestos a conversar un rato, y dejando la puerta abierta a que puedan suceder cosas indeterminadas. Así por ej., fuimos el otro día a conocer a un interesante grupo llamado NOSHA que es la “New Orleans Secular Humanist Association”, básicamente un grupo de personas que se juntan regularmente para charlar sobre lo humano sin lo divino. Los descubrí gracias a un anuncio que habían puesto en un tranvía (ahí va la foto). No sé quién se ha copiado de quién… El próximo miércoles hay una nueva reunión. Gente muy interesante, la verdad. No es que quiera sacar el tema otra vez, eh Lady, pero es que ha salido así la cosa, qué se la va a hacer…

Y bueno, el día a día da bastante de sí para ir viviendo y  pensando en muchos asuntos que iré desgranando en el blog poco a poco, aparte de los temas turísticos y de ocio que también irán apareciendo, claro. Así, tengo previsto hablar de los hogares, del transporte, de la ecología, de la alimentación, de los gordos y gordas, de los espacios culturales,… en fin, de ir conociendo y dando a conocer cómo percibo la vida por aquí tratando de no ser ni demasiado dogmático, ni muy superficial.

Por cierto, ya tenemos bicicletas. Gracias al descubrimiento (con ayuda local, claro) de un supermercado en los que hay de todo todo todo al estilo de los grandes hipermercados que conocemos en España. Nunca pensé que me iba a alegrar tanto de encontrar una superficie de esas. Y es que no había forma de dar con unas bicis baratas ni aún de segunda mano. Pero ahí sí ha sido posible, por 80$, bici.

Y ahora toca descansar, que mañana hay una agenda muy densa.

Bourbon Street

Lo dicho, finalizo esta fase de fiestas en NOLA con unas imágenes de la famosa Bourbon Street. Las fotos son del mardi gras, pero anoche mismo, domingo a la 1 de la madrugada, había una cantidad de peña por la calle impresionante, incontables bares con música en directo y desde algún balcón seguían tirando collares  a algunas perdidas todavía dispuestas a enseñar sus pechos. Parece que va a ser verdad lo que le dijo antaño un colega al ciudadano Ledesma. Tras pasar un tiempo en esta ciudad, le contó sus impresiones y le decía: “Esta ciudad es una mierda, aquí nadie da ni golpe, están todo el día de fiesta…”.

Lo de la calle Bourbon durante el mardi gras, por acabar de documentarlo, consiste en una aglomeración brutal al estilo de las que ya estamos acostumbrados en nuestras fiestas, pero con el curioso fenómeno del lanzamiento de collares a la gente desde los balcones. Es como los desfiles, pero en vez de carrozas hay balcones. Lo de los balcones, por cierto, es un lucrativo negocio, porque los precios por subir a ellos ronda entre los 20 y los 50 $.
Además mucha gente va disfrazada, como le corresponde al carnaval, pero la verdad es que se disfraza mucha menos gente de lo que se podría esperar. En definitiva, con disfraz o no, se trata simplemente de divertirse sin más, ir haciendo el gamba, y pasar unos días divertidos.
Luego, la bendita tradición de que para que te echen un collar debes enseñar algo de carne, le da un colorido especial. Y también es muy colorista la gente que se ha hecho un bonito “body-painting” y va toda pincha desafiando al frío (debe ser pintura con propiedades térmicas, si no, no lo entiendo). Y todo esto dentro de un ambiente muy agradable. El lema aquí es: BE NICE OR LEAVE.













Las “parades” del Mardi Gras

¿En qué consisten las “parades” (desfiles) del Mardi Gras? Bueno, básicamente el asunto es que esta gente no tienen tiendas de chinos. Sólo eso puede explicar su emoción al paso de las carrozas, esperando ansiosos el lanzamiento de los collares y otra quincalla de “incalculable” valor. La cosa toma un cariz inconcebible cuando descubres que hay muchos que son capaces de dormir la noche anterior a la intemperie, tirados en la calle, para poder estar en primera línea al día siguiente. Esto se pudo vivir en riguroso directo a la puerta de casa, ya que el desfile del sábado salía a las 4:30 del parque que está a 200 m. Pues bien, a las 6 de la tarde del día anterior, es decir, casi 24 h. antes del desfile, ya había gente que había tomado la mediana de la calle Orleans… Tras preguntarles, confirmaron que no estaban esperando algún desfile para esa noche, si no el del día siguiente. Impresionante. Hay que decir que estas pasadas noches la temperatura ha estado rondando los cero grados, la humedad era bastante alta, y además aderezado con sorpresivas lluvias. Preguntados sobre el desfile acerca de si era especial, dijeron que era en el que más dinero invertían en los objetos a arrojar. Al día siguiente se pudo comprobar que eran las mismas baratijas de todos los días… Ahora, todo en dimensiones norteamericanas: a la caravana le costó pasar casi tres horas (un cuarto de hora faltó) y tenían que recorrer 8 Km. (medidos con google-maps, ojo).

El número de desfiles no es desdeñable. En total 12 días con desfiles que circulan por variadas rutas cada día y con diversas “Krews” (grupos de comparsas), del orden de 50.  Salen multicolores carrozas, algunas con más de 50 personas arrojadoras de collares. Normalmente cada desfile está dedicado a un tema concreto (personajes de cuentos, de dibujos animados, reyes de antiguas tribus, deportes, etc.) y salen las carrozas decoradas a tal efecto y los personajes disfrazados y pintados, y es todo muy colorista. También salen bandas de música, “majorettes”, escuelas, y variadas asociaciones. Los trajes de estos grupos, sobre todo los de las bandas de música, son de combinaciones coloristas inexplicables. Todo muy llamativo, la verdad. Pero también es cierto que visto un desfile ya te haces una idea de cómo son todos. Pero aquí lo viven con una emoción desmedida, oye.

Bueno, lo mejor es ver unas imágenes y algunos vídeos que ilustrarán mejor de qué va la fiesta esta. Las primeras imágenes corresponden al desfile que discurrió al lado de casa, con los espectadores que van tomando posiciones (se lo toman como un día de campo, se llevan las barbacoas, neveras llenas de bebida y montan la fiesta campera todo el día) y la organización de las carrozas (hay un par de vídeos de esto). Luego hay algunas otras fotos de distintos desfiles. Hay que comentar, porque es curioso,  cómo los espectadores toman posiciones dejando escaleras en primera fila. Luego esas escaleras servirán para además de estar en primera fila, estar más altos que nadie… Los que vengan detrás, que se apañen. De esto he metido también un vídeo, que así se entiende mejor.

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No he podido evitarlo…

Lo relatado en la entrada anterior sucede todos los días, es un hecho, y ayer que era el último día, alterado por lo que veía, me salió la vena activista y no pude evitar coger un cartón de la basura y escribir algo para unirme al grupo informativo, pero dando contra-información, claro. Debe ser también la vena docente, que me gusta fomentar el espíritu crítico entre mis chicos para que usen un poquico más el cerebro (aunque con discutible éxito, ya veis cómo me ha ido…).

Mira que soy tímido, y los primeros 5 minutos de estar ahí frente a la gente que se paraba a leer el cartelito y a hacer fotos fueron muy malos; pero la gente con su actitud me lo puso fácil, pronto lo empecé a llevar mejor, y hasta me entusiasmé y todo, jaja. Estuve unas dos horas ahí en el lío y debo reconocer que fue un rato genial. Las muestras de adhesión eran constantes, los guiños, las sonrisas, las palabras de apoyo, las de agradecimiento, los besos, el chocar de manos, dos cervezas que me pasaron, los abrazos… Emocionante y entrañable. Y muy recomendable. Y además un antídoto perfecto contra la timidez, jaja.

Aproveché el tiempo para hablar con el colega de procesión, of course. Me contó que lleva viniendo al Mardi Gras desde hace 30 años!!! Le dije que me parecía que el no venía aquí a evangelizar, que venía a otra cosa… Tenía sentido del humor, así que era entretenido hablar con él. Dijo que él y sus compañeros eran evangelistas, y que venían de todo el país. Comentó también que todos los que van por las calles no pertenecen al mismo grupo, si no que hay muchos diferentes con el factor común de Jesús pero con algunas diferencias entre ellos, incluso a veces muchas diferencias. Lo que si que es generalizado es que es casi como una peregrinación desde todo el país, consideran que en este lugar y en estos días tienen muchísimo trabajo evangelizador que realizar…
Con este tipo de gente, para conversar con ellos, uso un argumento un tanto “naif” pero que sirve para que no haya tensión y que se pueda dialogar sin demasiada hostilidad. Les pregunto qué le sucede a una persona que lleva una vida más o menos correcta, que no hace daño a los demás, que trata de ser simplemente lo que el sentido común dice que es una buena persona, les pregunto que si esa persona irá al infierno o se salvará. ¡Y dijo que iría al infierno! “Por que la Biblia dice…”. Así comienzan todas sus frases, y por mucho que me esforcé (en mi penoso inglés, ¡vaya clase de idioma que me metí!) en conseguir que diera por aceptable que se puede ser simplemente una buena persona sin creer en Dios, no hubo forma, si no crees en Dios, y además de la manera en la que lo dice la biblia, estás condenado a arder eternamente en el infierno. Buf.

Bueno, y ya vale de cháchara, aquí van unas pocas fotos de las que me iba haciendo la reportera Inma. El vídeo no tiene sonido porque su cámara es más limitadica. Y en fin, el Mardi Gras ha terminado, ¡qué estrés!, pero aún meteré un par de entradas más, una explicando las “parades” y otra dándole un último repaso a Bourbon Street. Coming up soon.


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Los cruzados de Jesús

Bourbon Street, 4 de la tarde, los cálidos rayos del sol invitan a dar un paseo cuando está todavía está tranquila esta calle icono vivo de la perdición humana. En los bares, que en ningún instante han apagado la música, sólo encuentras a los insomnes de la noche anterior y a los que ya se han repuesto lo suficiente como para afrontar una nueva jornada de descontrol. En los coloridos balcones empiezan a asomar unos pocos a ver si ya va pasando por la calle algún ángel perdido dispuesto a mostrar sus pechos a cambio de un collarcito. En los strip-clubs todavía no se exhiben sus trabajadoras que estos días desafían al frío con unos breves gramos de ropa en su cuerpo. Ni siquiera los polis a caballo se dejan ver, descansando sus traseros a la espera de vigilar las emociones fuertes que pronto llegarán.

Pero un lugar como este es también el terreno ideal para los que tienen como principal objetivo en su vida salvar la de los demás en nombre de Dios. Qué mejor que esta moderna Sodoma y Gomorra para que los fieles soldados de Cristo lleven a cabo su cruzada. Y así fue como nos topamos de nuevo (ya estaban allí el otro día, y sospecho que han estado todos los días del Mardi Gras) con un puñado de entusiastas cruzados que portando enormes pancartas y potentes megáfonos, estaban lanzando todas sus proclamas con la sana intención de salvar del infierno a todos los pobres perdidos que hemos caído en la desgracia de intentar disfrutar de una ciudad en fiestas… Pero a los enviados por Dios se les pegaron como lapas casuales enviados de satán con improvisadas jocosas pancartas, dándoles una festiva respuesta. Y la diversión comenzó. Los megáfonos sonaban con fuerza llamando la atención de los atónitos paseantes que se acercaban a curiosear. Algunos se quedaban y entraban al trapo de las terrible amenazas celestiales entablando interesantes debates… Yo también me acerqué a charrar con uno de ellos, de buenas maneras. Le entré preguntándole si había leído la biblia y me sonrió… luego seguí preguntándole si había leído algún otro libro además de la biblia, y siguió sonriendo. Fue interesante, pero no había nada que hacer, cuando el único libro que tiene validez de los millones escritos por la humanidad es la biblia, la conversación termina siendo estéril…

Pero creo que es mejor dejar las palabras a un lado y pasar a las imágenes, una pocas fotos y un pequeño puñado de vídeos que pienso que expresarán mejor lo que allí sucedió. Las fotos van en formato galería, pinchar y verla en grande. Recomendable fijarse en los textos.


El siguiente inocente vídeo no lo he podido colgar en youtube porque lo hubieran censurado… así que lo he tenido que meter en mi servidor, por lo que la velocidad obliga a tener paciencia:
http://blog4.jl.pueser.com/wp-content/uploads/2010/videos/Bourbon_01.flv

Y ahora los demás vídeos, una mínima colección de todo lo que grabé. Son útiles también para hacer prácticas de inglés. Cuando sea capaz de entender todo lo que dicen, seré un poco más feliz…

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Preservation Hall

Esto de la música en esta ciudad es un problema. Llegas con la idea de no perderte ningún concierto, de sacarle partido a cada noche, y muy pronto descubres que eso no va a ser posible. Se produce además un curioso efecto de parálisis, llegando incluso a irte a casa no por que no haya a dónde ir, sino porque no sabes qué elegir. Es como cuando vas a un restaurante, te sacan la carta, y tienes 7 hojas a doble cara llenas de suculentos platos: inmediatamente surge el bloqueo y no sabes qué pedir para comer. Con lo sencillo que es que te digan “de primero ensalada o menestra y de segundo entrecot o revuelto de trigueros”…

Antes de ayer, a las 5 salíamos de un concierto didáctico en el “Jazz National Historic Parc”, a las 7 nos marchábamos del Fritzel’s dejando con el trombón en la boca al capo de un potente quinteto, y de allí fuimos a hacer cola al Preservation Hall para ver qué se cocía esa noche. En el Preservation Hall hay que hacer cola si quieres tener un lugar aceptable para ver la actuación. Al acabar lo del Preservation estaba previsto ir a otro garito, pero la miserable lluvia había arruinado los zapatos y el intenso frío aconsejó regresar a casa para entrar en calor, así que este jueves sólo pudimos estar en 3 conciertos…

Me centro ahora en el Preservation, uno de los lugares de referencia en la Big-Easy (así llaman a la ciudad).  Es un local en el que hay Jazz desde el 1961, pero del que se sabe que ya albergaba una taberna en el 1812. Por lo visto desde fuera y lo corroborado al entrar, es más que probable que no hayan movido un solo clavo en sus dos siglos de historia… Y bueno, así consiguen darle un aire “romántico” al lugar, y atraer cada noche a decenas de curiosos turistas.

Aquí unas breves fotos, las primeras de la fachada con la posterior cola que nos encontramos una hora antes de abrir, y las otras son de la actuación, claro. Por último, un vídeo con un fragmento de un tema en el que el trompetista, emulando al oriundo del lugar, Louis Armstrong, se arrancaba en una alegre improvisación. Una vez más, la calidad del vídeo está por debajo del documento. Por cierto, el tuba era buenísimo.

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Hogares. 1ª parte.

Este apacible paseo vacacional por estas tierras todavía no se sabe lo que dará de sí, es una incógnita, pero lo que si entraba dentro de mis intenciones era el ir transmitiendo las sensaciones del día a día, en todos los aspectos que me parezca interesante reseñar. Sin ánimo de juzgar, simplemente mostrar y que cada cual se vaya formando su visión del asunto.

También me he propuesto hacer entradas cortas, jeje, así que iré al grano. Voy a contar cosas de los hogares de por aquí. Lo titulo “1ª parte” porque veo que esto dará para más entradas.

Este barrio se llama Mid-City. Hasta el centro hay 5 ó 6 Kilómetros, dependiendo de dónde situemos el centro dentro del French Quarter. Para una ciudad de unos 300.000 habitantes pueden parecer las afueras, pero realmente está bastante cerca del centro si miramos un mapa de toda la ciudad. ¿Cómo se explica esto? Pues fácil, por el tipo de viviendas en las que viven por aquí.

Aquí los vecinos. Parecen super mansiones, pero son sencillas casas de madera. Pero claro, si la mayoría de la gente vive en este tipo de viviendas y además con calles muy anchas, la población evidentemente se dispersa bastante.

Entonces, si sales de casa en busca de una tienda porque te faltan huevos, o el pan, te encuentras con la sorpresa de que puedes recorrerte el barrio entero de norte a sur y de este a oeste y vuelves a casa media hora después sin pan y sin huevos… Para comprar el más sencillo alimento no te queda más remedio que ir a alguno de los supermercados grandes que hay por ahí dispersos. Si lo tienes cerca de casa, pues esa suerte que tienes, y si no, pues nada, coges el coche y ya está. ¿El coche?  ¿Y si no tienes coche? Bueno, parece que si vives en un barrio de estos, tal circunstancia sólo se da entre viajeros perdidos como nosotros.

Lo de las largas distancias y el consiguiente uso del coche genera otra curiosa circunstancia: apenas ves a gente paseando por el barrio. La verdad, es un lugar muy tranquilo, de eso no cabe la menor duda.

A parte de todo esto, un detalle curioso más, y termino, que me he auto-prometido brevedad. Se trata de la forma de construir muchas de estas casas. Véanse aquí los detalles de los bajos de nuestro hogar. En la primera foto se puede apreciar cómo las casas están construidas sobre unos pilares de ladrillos. Y en la segunda, el nulo aislamiento que tiene nuestra casita. La madera del suelo de la casa está directamente en contacto con el ambiente, lo cual se está traduciendo en estos fríos días en unas temperaturas dentro del hogar que no son precisamente las soñadas antes de venir aquí; ¡cualquiera anda descalzo sobre la “cálida” madera…!
Pero habrá que conformarse, en el norte del país están acogotados de frío y enrunados de nieve.

WHO DAT!!!!!!

Bourbon Street, nueve menos cuarto de la noche, todos los seres que pueblan sus bares, sus calles, sus balcones, se desatan en gritos desaforados, se abrazan, brindan, braman como posesos (paradójicamente): los Saints se acaban de proclamar campeones de la Super Bowl.

“Who Dat?” es la frase que más se ha escuchado en las calles de Nueva Orleans la pasada semana, la que más se vociferó anoche y la que me imagino que seguirá escuchándose los próximos días. Es el “grito de guerra” de los Saints, y viene de la frase “Who dat? Who dat? Who dat say dey gonna beat them Saints?” (ellos lo escriben así, tal cual) que quiere decir algo así como “¿Quién es ese que dice que van a ganar a los Saints?”, y por abreviar lo dejan en el Who Dat. Ahora bien, la expresión data de tiempos muy lejanos, cuando el futbol americano estaba todavía por inventar. Por no enrollarme, si alguien, por alguna extraña razón, está muy muy interesado  en saber más acerca de la etimología de tal expresión, le remito a este interesante artículo de wikipedia: http://en.wikipedia.org/wiki/Who_Dat%3F

La noche fue emocionante, intensa, especial. No deja de ser un deporte de masas con todo lo malo que eso conlleva (ya sabemos lo que pasa con nuestro futbol), pero estar ahí viviendo codo con codo ese momento tan especial para ellos, gente que no están acostumbrados a ganar, que tienen muy cerca la ruina del Katrina (lo recuerdan constantemente y les duele mucho más porque te cuentan amargamente cómo todo fue mucho peor por culpa de los inexplicables errores de la administración Bush), estar ahí, decía, viviendo a su lado su inmensa alegría, fue muy bonito, una gran noche. Y mejor que unas frías fotos, meto estos vídeos que aunque tienen una calidad pésima, al menos pueden transmitir algo de lo que allí se vivió.

Este es el primer “touch down” de los Saints, con el que comenzaban la remontada de un partido que habían empezado catastróficamente.

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Este es poco después del triunfo, la gente ya había salido de los bares y Bourbon Street era una locura.

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Y este otro, ya con los ánimos un poco más calmados, en el que vemos a los polis que se metieron entre la multitud a solucionar algún problemilla que había con alguno que ya había superado la tasa racional de alcohol en sangre. Sí, los polis van a caballo… ya se sabe, los norteamericanos tienen estas cosas.

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Hago un inciso: Jane,  imagino que te tocará ir viendo en este blog que a los del continente europeo nos sorprenden muchas cosas vuestras… Pero sin malos rollos, ¿eh? Es más, tu aportación como local será valiosísima.

Y bueno, la noche se fue calentando más y más a pesar del frío, y miles y miles de personas que intentaban bajar al centro (con sus coches, claro) habían colapsado toda la ciudad. El tranvía lo habían suprimido (no era cosa de ir arrollando a la gente), y coger un taxi hubiera sido una estupidez, así que los 6 Km. de vuelta a casa hubo que hacerlos a patita… no importaba, había sido una noche emocionante, y bien se merecía un paseo para terminar de saborearla.

Comenzando a vivir New Orleans

Las previsiones del tiempo no son nada optimistas para los próximos días, es más, según Maldonado (vosotros mismos lo podéis ver en el enlace del blog) el tiempo irá empeorando más y más cada día… Espero que esté en un tremendo error. Pero por si acaso no se equivoca, hay que pensar en salir independientemente de los caprichos del tiempo.

Y así, no había que perderse el primer desfile del Mardi Gras (que luego resultó ser el 3º de otros muchos que vendrán, los dos primeros fueron en enero), ni los primeros paseos por la histriónica Bourbon Street (originalmente “Calle de Borbón”), ni el obligado callejeo por todo el French Quarter, ni la visita al mítico Mississippi, ni el montar en el clásico tranvía (que se ha convertido en imprescindible para ir de casa al centro y viceversa), ni el entrar a algún concierto de Jazz… en fin, que si bien está resultando complicado hacerse con la vida en la ciudad, aburrido no va a ser, eso seguro.

Y como adelanto a los muchos asuntos que irán apareciendo en el blog, aquí van unas pocas fotos. La próxima entrada estará dedicada a la Super Bowl que se celebra este domingo, suceso “histórico” para esta ciudad.

Este domingo son las elecciones locales, y esta es la forma que tienen de hacer propaganda…

Lo dicho, lo de los Borbones viene de tiempo ha, y me da que la cosa va para largo. Habrá que tomarse más de un bourbon para soportarlo…

Y aquí un mini adelanto de los desfiles. Espero cogerle el puntillo a la cámara pronto para hacer fotos que se vean un poquico mejor.

Nuevo hogar

Recuerdo el invierno del 91 en el que por primera vez cruzaba el Atlántico y estuve paseando precisamente por estas tierras. Aterricé en Nueva York y recorrí el país en una especie de línea recta hasta San Francisco haciendo varias inolvidables escalas. Y de entre las muchas e imborrables sensaciones, vinieron antes de ayer a mi memoria las vividas en el oeste, más concretamente en California. Recuerdo muy gratamente cómo me sorprendió entonces la generosa y desinteresada amabilidad de la gente. Desde el simple detalle de que te saludaban sonrientes al cruzarse por la acera, hasta lo que consideré un “extremo” como fue el que sin conocerme de nada me invitaran a pasar unos días en sus casas (y no fueron ni una, ni dos, ni tres, las personas que lo hicieron…).

Y antes de ayer, lo vivido por la mañana recién levantados cuando comenzó la búsqueda de un apartamento, me devolvió aquellos gratos recuerdos. Fuimos a la oficina de turismo como punto de partida para comenzar las pesquisas, al menos para tener alguna referencia de por dónde empezar a buscar, qué barrios serían más tranquilos, en cuáles tendríamos transporte público, etc.
Estaban en la oficina una joven de rasgos exóticos (debía circular por sus venas sangre india, negra y blanquita), y una mujer y un hombre que respondían más a la imagen del norteamericano típico. Les dijimos lo que buscábamos, y como si les fuera la vida en ello se pusieron a buscar en los clasificados, a mirar en internet, a hacer múltiples llamadas telefónicas… En poco más de 20 minutos nos habían concertado una cita para ver un apartamento media hora después. Fuimos, lo vimos y nos lo quedamos.

Lo primero que hicimos fue volver a la oficina de turismo y contarles que todo había ido bien. Nos despedimos con abrazos y todo, y con las ganas de pasar a verles más veces a charrar un rato. Y bueno, algún detallico les llevaremos, seguro.

Luego, paseando ya relajados, nos íbamos dando cuenta de que había gente que te saludaba, un simple “morning” o un “jauyuduing” y una sonrisa. No es como lo de California, pero es desde luego mucho más agradable que la total ignorancia del otro a la que estamos ya acostumbrados en nuestro país…

Y aquí unas fotos del apartamento, bueno, por llamarlo de alguna manera, digamos mejor que es una habitación grande…