Archive for Julio, 2008

El norte

Miércoles, Julio 30th, 2008

Por fin el norte, ansiado bálsamo reparador de ilusiones perdidas.
Dharamsala, ciudad que el gobierno de Nehru ofreció a los tibetanos para establecer su gobierno en el exilio, nos ha servido realmente para reconfortar nuestras deterioradas almas viajeras. Concretamente McLeod Ganj, precioso pueblecito a 10 km. tirando para arriba, donde además de un montón de tibetanos, vive el Dalai Lama.

Este baño en la cascada puede simbolizar ese respiro y el encuentro con una nueva India, aunque sea llena de amables y sonrientes tibetanos… Pero eso sí, en ningún momento hemos dejado de tener claro que seguíamos en la India.

Aún habiendo llegado tan al norte, en un entorno natural precioso, con las indias vistiendo sus escoscadicos y bonitos sudus y a pesar del beneficioso efecto tibetano, los indios no pierden sus costumbres tan fácilmente, y el cubo de la basura sigue siendo sencillo de encontrar para ellos…

Los tibetanos ponen su punto de color y también de humor a esta ciudad. Todas las tardes, entre las 7 y las 8, los monjes se reúnen en el patio del templo para poder desahogarse después de haber estado todo el día con sus cosas de monjes. Es un espectáculo verlos gritar, dar extrañas palmadas y reírse con ganas no sabíamos de qué. Además es contagioso, no hay más que ver Baku e Ignacio …

Los monjes y otros seguidores de las enseñanzas de Buda, pasean por los alrededores del templo moviendo esos rodillos en los que hay escritos mantras, los cuales son lanzados al viento para que impregnen la atmósfera de buen karma, al igual que lo hacen las telas  llenas de mantras que cuelgan en los árboles.


Aunque no deja de ser curiosa esta pseudoreligiónfilosofía si nos fijamos en las ofrendas que le hacen a Buda en su templo.

Ah, y no hay que olvidar que los tibetanos están aquí porque tienen ciertas diferencias con los chinos, y en esta agradable ciudad nos lo recuerdan permanentemente en cada rincón.

Quedan muchas anécdotas por contar de esta ciudad, así como interesante gente con la que tuvimos la suerte de compartir muchos buenos ratos, como Víctor, un homeópata ex-óptico para más señas sevillano, absolutamente encantador. Quizá volvamos a coincidir con él en Haridwar (uno de los próximos destinos) y esperamos conocer también a su novia, que es ¡jugadora de mus!,  y es que desde que JA se fue a comer tomate con sal a España, ya no hemos podido echar ninguna partida.

Y despido esta entrada con la foto de esta pareja con la que llegamos a Dharamsala, Nick y Maggie que llegaron a la India ¡a dedo desde europa…! Ya llevan más de un año viajando y aún tienen pensado seguir otro tanto por lo menos. Y es que este tipo de ejemplos viajeros son puro veneno para mí…

Se les puede seguir la pista en su web: http://www.nickandmaggie.com/

A la vuelta de la India

Sábado, Julio 26th, 2008
Por José Alberto

Prólogo:

Siempre he escuchado que había dos tipos de personas con relación a la India, las que quedaban atrapados y las que les resultaba tan fuerte que no querían volver. He descubierto que hay muchos más tipos. Uno el de los embusteros, los que han estado en la India y la venden como algo magnífico que te cambia. Otro tipo de los influidos por la India son los que como yo nos ha producido rechazo y por lo que voy viendo creo que somos unos cuantos.

Entre los embusteros están los que a la vuelta (a mi vuelta y llevo sólo unas horas), descubres que realmente lo pasaron mal con tanta mierda, que no les aportó nada y que estuvieron enfermos durante una larga temporada, pero eso no me lo habían dicho, es más me animaban a que fuera a la India, lo he sabido a mi regreso.


Introducción:

Me fui a la India el día 8 de julio con billete de vuelta para el 15 de agosto, considerando que la India es tan grande y está tan lejos que bien merecía un periodo de tiempo prolongado. Alguno incluso me decía que era poco tiempo para conocer la India. Se equivocaban, con respecto a mí, la India la conocí en las primeras horas que pasé en Mumbay. Quise pensar que era distinto y que llegarían otras visiones. Todo se fue repitiendo, cambiando ligeramente los escenarios y también ligeramente los rostros de la gente, los andares cansinos de las vacas, sus omnipresentes deposiciones y sus repetidos puestos callejeros insalubres, su tráfico, sus servicios por unas rupias…


Qué buscaba y qué encontraba
.

Fui a buscar una cultura distinta a la nuestra. Otra concepción de la vida, otra escala de valores. Me hablaba incluso de una espiritualidad. Me encontré con la misma escala de valores de occidente, pero más agresiva e irrespetuosa. El primer lugar de la escala de valores de nuestra Europa está el euro, luego dependiendo de cada uno podrá completarla de forma distinta y en algún lugar estará la solidaridad, el respeto, el derecho a la intimidad y a ser distinto,… En la India descubrí sus diez primeros valores en poco tiempo. El primero la rupia, el segundo la rupia, el tercero la rupia, el cuarto la rupia, el quinto la rupia, el sexto la rupia, el séptimo la rupia, el octavo la rupia, el noveno la rupia y el décimo el compendio de todos los anteriores. Y me temo que si hubiera indagado más posiblemente hubiera encontrado otros valores que no serían muy distintos de los anteriores.

El santón es un hombre que sirve a Shiva para pedirte que te acerques a él, para ponerte una huella de azafrán en la frente y pedirte cinco rupias. El niño es un ser que no quiere salir de su infancia puesto que la niñez inspira más lástima y es más fácil sacarse unas rupias pidiendo vendiéndote cualquier cosa. Al enfermo no se le ocurrirá curar su padecimiento porque ablanda el corazón del viandante y es una mejor forma de conseguir rupias. El informante, ese ciudadano anónimo al que preguntas por un hotel, sin tu saberlo es un guía encubierto que te va a pedir unas rupias por decirte dónde está o desviará tu atención para llevarte a otro del que va a cobrar por tus sueños. El que te indica un restaurante se va a llevar una comisión porque comas,…

Habrá gente honrada, millones, en la India todo son cantidades fabulosas, pero produce tal desconfianza su trato por la experiencia, que resulta muy difícil encontrarlo. Se podrá estar con un indio que te hable correctamente, en el que no veas ninguna intención de sacarte dinero y aún así desconfías y si se ha ido sin pedirte una rupia piensas que está abonando el terreno para volver al día siguiente, porque ellos controlan todos tus movimientos, y sacarte cien rupias.

Fui a conocer indios, hablar con ellos de sus problemas, de su forma de ver la vida, de sus inquietudes, de cómo veían la política nacional, de cómo veían a occidente, de la influencia positiva o negativa que provoca la presencia de turistas, de la convivencia de su religiosidad con los avances tecnológicos, de la religión en la intimdad,… No pude conocer a un solo indio con el que hablar un poco, incluso la información que uno u otro me facilitaron sobre temas elementales como las relaciones de matrimonios, ceremonias o la situación de la mujer era contradictoria. Temo que decían aquello que quería oír como medio para sacar unas rupias.

En cambio conocí a muchos occidentales, personas “guays” que se mueven por principios “solidarios”, que se apenan de la miseria india, que proceden de Guipúzcoa, de Australia, Irlanda o Madrid, que van a ayudar, cuando la pausa entre porros se lo permite, a la fundación de Vicente Ferrer o la Teresa de Calcuta, que te cuentan historias que no han vivido pero que les han contado unos que conocieron a unos que la vivieron y contribuyen a aumentar ese halo de misterio y espiritualidad que crees que tiene la India aunque no lo veas por ningún sitio. Son gente que se retroalimenta, con la que nos encontramos en los mismos lugares, con las que hablamos, con las que incluso viajamos algún trecho del camino o con las que nos volvemos a encontrar en otro lugar a pesar de la inmensidad de la India. Son gente antimilitaristas, solidarios y cosas así que alimentan a los indios para que su gobierno pueda tener las manos libres para fabricar la bomba atómica, que alimenta a los indios para que sigan pariendo como conejas pues siempre habrá algún occidental que nos eche una mano para sacarnos de la miseria. Estos chicos “guays” de la India, son buena gente, tienen buenos principios, pero sin ellos saberlo -eso deseo-, están haciendo un daño terrible e irreparable a estas gentes. Se les está educando a esta gente diciéndoles tened cuantos hijos queráis que nosotros os ayudaremos a alimentarlos, no os preocupéis de la incompetencia de vuestro gobierno que nosotros os daremos de comer. Ya es el colmo cuando estos “guays” van a colaborar con lo más rancio del poder, con las fundaciones católicas, eso sí son ateos y agnósticos, pero miran para otro lado, pues ellos pueden utilizar el condón aunque la fundación no se lo deje utilizar a la gente a la que supuestamente ayudan. Si hay alguna organización contra la natalidad contad conmigo, pero para lo demás ni un céntimo a la India (y a otros países).

Como los “guays” se encuentran con otros “guays” acaban siendo todos muy “guays” se pasan los correos electrónicos y agrandan sus redes de solidaridad con las que exculpar sus posibles pecados. Estos son la mayoría de los contactos que se producen en la India, al margen de los indios.

Fui a buscar arquitectura, pintura, escultura,… y he encontrado cosas muy interesantes, pero a qué precio. Una vez más la rupia por delante, con guías con carné, sin carné, con jeta y sin ella. 15 rupias para los indiios, 700 para los guiris. Y lo peor, el precio del desplazamiento, seis horas de tortura en un autobús que no reúne ninguna comodidad, ni ninguna seguridad, donde en el lugar que deberían ocupar 30 se meten 100, (no es ninguna exageración). Así seis horas de tortura y luego hay que salir otras tantas para poder disfrutar de un par de horas o tres de buenas construcciones. Y en general, para ver cualquier cosa interesante hay que correr un tupido velo de mierda.

Fui a buscar otro concepto de humanismo, para alimentar, modificar o agrandar el que he podido estudiar. Voy a contar algo cierto que explica el humanismo que he encontrado. Estábamos un amigo y yo en una estación de autobuses, una chica de unos quince o veinte años, definir las edades me resulta muy difícil, se desmaya junto a nosotros. Cae al suelo. Nadie, absolutamente nadie se preocupó por ella. Viendo que nadie reaccionaba mi compañero se fue a buscar a un policía y yo me quedé con ella tendida en el suelo, mientras, pasaron de ella, al lado de ella y por encima de ella. Nadie, absolutamente nadie se preocupó lo más mínimo, sólo algún curioso se paraba a verme a mí en una situación embarazosa. Podrá considerarse algo anecdótico, pero no lo es, en la estación de autobuses había cientos o quizás un millar de personas. Entre todos ellos nadie hizo nada.

Luego yo he pasado por gente que está larga en el suelo sin preocuparme si estaban vivos, muertos, durmiendo o pasando de todo.

Siempre estará el salvamundos que dirá que eso también pasa en Nueva York para justificar todo.

Otra de las cosas que he aprendido del humanismo indio es a pasar de la gente. Me duele ver a una persona con lepra que te pide dinero e ignorarlo, me duele dar la espalda al que te ofrece un triciclo para trasladarte y ganarse unas rupias, me duele pasar de quien se me ofrece, alguno con buenas intenciones. Pero no he podido hacer otra cosa. Si hubiera atendido a las personas como personas, como se merecen con el respeto que defiendo, aún no hubiera dado un paso dentro del primer metro cuadrado que ocupé en Mumbay.

Fui a buscar esa mirada del pobre, pero que es honrado y generoso, y te ofrece cuanto tiene que he visto en otras culturas y que creía que existía en la India.

Excepto los días que he estado enfermo, me he levantado temprano para visitar con más tranquilidad las ciudades todavía sin turistas, por zonas no comerciales, por barrios, viendo el despertar de las gentes y cómo se iban incorporando a la vida. Me invitaron a sus casas en barrios alejados del centro, me invitaron a té, me miraron a los ojos con esa mirada honrada. Yo lo creí, me enseñaron a sus hijos o hermanos pequeños, me invitaron a que les hiciera una fotografía, me enseñaron sus miserias, me ablandaron el corazón y me pidieron unas rupias por la foto y otras tantas por el té.

Además, pero esto es añadidura y no se tome como el motivo de mi marcha, la mierda está presente en cada centímetro cuadrado de las ciudades. Todo es insalubre. Tienes que estar atento a que no te hayan rellenado la botella de agua con agua del grifo para timarte unas rupias. Los mal llamados restaurantes ofrecen amebas, bacterias, virus y mierda rebozados con especias por todas partes. Los hoteles de viajeros son en muchos casos lugares donde sólo se puede dormir y no siempre. Los retretes carecen de plato de ducha y por el suelo se mezclan todos los líquidos que proceden del wáter, de la ducha, del lavabo o de la palangana con la que se limpian el culo los indios.

Las sábanas dicen algunos viajeros que en algún sitio les han dicho que había alguna, las almohadas mejor llevarlas de casa si no quieres coger una mixtura casposa de todo el mundo. La limpieza de las habitaciones se hace una vez al mes aunque no haga falta.

La India es un país realmente sorprendente. Estés donde estés, siempre hay un viajero que te dice, esto está mal, pero si vas al norte y llegas a tal lugar… y eso está mal, pero si vas al sur… y te dicen esto está mal pero me han dicho que… y yo me dije ¿y si me voy a casa?. Aquí estoy.


Epílogo

Lo anterior no es una justificación, ni tan siquiera una explicación. Simplemente una aviso a navegantes, es mi experiencia y sería interesante que además de escuchar a los que ven maravillas en la India, también sepan que hay personas, alguna, que como yo hemos tenido una visión distinta.

Nos vamos al norte

Miércoles, Julio 23rd, 2008

Bueno, no es que estemos ahora en el sur, pero sí que vamos a ir muy hacia el norte, aunque sin llegar a entrar en Cachemira. Dharamsala, que sirve de refugio a los tibetanos, es nuestro próximo destino. A ver si podemos saludar al Dalai Lama.

El que ya se habrá comido un tomate con sal es José Alberto. Te has perdido una Kingfisher con el Ivan, nos lo hemos vuelto a encontrar.

Y como nos vamos a tierras en las que no sabemos cómo irá esto del internet, voy a aprovechar este oasis tecnológico que es Delhi para meter esta entrada. Entrada con un puñado de “flashes” de todos estos días pasados aquí, desprovistos de mal Karma, como dicen aquí.

En Khajuraho tuvimos la suerte de ser invitados a una boda en la que además contamos con el privilegio de ser los invitados de honor. La primera foto que se hicieron los recién casados fue con nosotros. Los tres que nos acompañan son Andrea, Sabrina y Krish.

Luego nos invitaron a cenar, y cuando ya se iban marchando los invitados para quedarse sólo la familia cercana, nos dijeron que si queríamos podíamos quedarnos con ellos. Ahí ya nos pareció excesivo y agradecidos por todo, nos marchamos a dormir. Toda una experiencia.

En Ellora unos adolescentes descerebrados a la vez que borrachos, miembros de lo que se podría denominar una charanga, nos invitaron a pasar el rato con ellos. Bailamos, cantamos, comimos y bebimos, y salimos de allí por piernas antes de que el whisky de garrafón que se gastaban empezara a estropear las cosas…

Una de las cosas que está resultando curiosa durante el viaje, es la sensación que causamos los extranjeros. Constantemente nos piden que nos hagamos fotos con ellos. Nos deben encontrar exóticos supongo.

A mí en una de esas me echaron encima a la criatura esta y aguanté el tipo como pude. Creo que la niña no me terminaba de ver como padre…

Y los trenes, los trenes son… encantadores. Tienen todo tipo de vagones, entre ellos con aire acondicionado, pero les gusta ponerlo a tope (el precio del billete depende del frío que pasas, cuanto más gélido, más caro) y nosotros cogemos los no AC para cuidar nuestro aparato respiratorio.

En la otra foto, de un tren tipo “sleeper”, Baku se despierta en la litera de arriba sorprendido por mis zapatillas que habían encontrado buen acomodo en los ventiladores.

Y la siguiente imagen es de hace un rato, corresponde a Delhi. Se trata de un metro. Mira, mira José Alberto, vaya lujazo, y ya ves, sin aglomeraciones, sin barro, sin cagadas de vaca…

Pero lo impresionante ha sido cuando todavía deleitándonos en ese sueño que nos había transportado a una India desconocida hasta ahora, hemos llegado a nuestra estación, y cuando se ha abierto la puerta para salir, al otro lado había una multitud esperando para entrar. Cuando digo multitud, J.A. bien sabe que me estoy refiriendo a como poco medio centenar de personas dispuestas a entrar por nuestra puerta y lo mismo en todas las demás; toda la gente han comenzado a intentar entrar como si huyeran de un incendio mientras nosotros con los ojos salidos de las órbitas, nos hemos lanzado contra todos ellos al grito de ¡camulayé, camulayé! que al parecer quiere decir algo así como ¡aparta, joder! (eso lo aprendimos un día en un rickshaw). Diez segundos más tarde, hemos sido conscientes de nuestra inconsciencia, y hemos recordado cómo sucede de vez en cuando que algunas personas han muerto aplastadas por una multitud… Esta vez ha habido suerte.

Y hace un rato hemos estado viendo una peli de Boliwood. Casualmente el prota era el mismo de la película que hicimos nosotros, un guaperas famosete estilo upadance. Si es que nosotros no nos vendemos a cualquier productora… Pero lo que nos ha dejado más anonadados ha sido a la salida del cine (que por cierto, era espectacular, tipo las grandes salas españolas y no excesivamente sucio) ha sido su sistema de incendios. La foto habla por si misma:

Y nada más por ahora, nos vamos a pillar el tren, nos espera una placentera noche en second sleeper class, y seguramente nos dormiremos los tres soñando despertar en una India distinta…

La India pasa factura

Martes, Julio 22nd, 2008

Ayer José Alberto se compró un billete Delhi-Barcelona y en estos instantes que escribo esto, está volando hacia el añorado occidente. Tenía su vuelta para el 15 de agosto, pero lo vivido o también lo no vivido en este país ha agotado su ilusión por este viaje. Creo que en los últimos días tan solo estaba esperando a la llegada de Ignacio (magnífico aire fresco, bienvenido), que lo hizo antes de ayer, y ha sido hola y adiós.

José Alberto había hecho una lista antes de salir con dos columnas, la de las expectativas de lo malo y la de lo bueno que se iba a encontrar por el camino. La primera se le cumplió sobradamente en todos sus puntos yo creo que a las pocas horas de llegar aquí, pero de la segunda todavía no había recibido ninguna señal de que se pudiese cumplir algo de lo esperado.

Llevábamos ya unos días en los que una de las mayores alegrías que el recibía eran los escasos oasis de occidentalidad en forma de restaurante estilo europeo, una supermercado que recordaba al Galerías Primero, un bar diseñado para turistas donde tomar una cerveza fresquita… Debo reconocer que yo también me alegraba en estas situaciones.

Durante las últimas horas José Alberto nos recordaba constantemente la imagen que se había quedado fija en su cabeza y que muy pronto él iba a poder vivir, una imagen con la que Riki López hizo una canción: “El hombre más feliz del mundo”. Su letra, tan simple como profunda:

“Llego, cojo un tomate
lo parto por la mitad
y me lo como con sal.”

Qué cosas, tantos filósofos en la historia de la humanidad llenando cientos de miles de páginas buscando sentido a nuestra existencia, y un tomate tenía la respuesta…

Yo también añoro muchas cosas de allá, y la mayoría son tan simples como un tomate (no hablo de las personas, jeje). Pero por suerte no había elaborado ninguna lista de expectativas, preferí partir simplemente esperando recibir lo poco o mucho o quién sabe si nada que este país me quisiera regalar de bueno, perfectamente consciente de que lo que dejaba era muy valioso. Y aunque añoro los Cherry de mi terraza, seguiré mi camino por la India tratando de no pisar demasiadas mierdas de vaca y comprando un dulce mango de vez en cuando.

Me quedo con esta imagen de JA, el de los buenos momentos, el que sonreía y nos hacía sonreír. Gracias por los buenos ratos, que han sido muchos. Pero eres un cabrón, ésta te la guardo…

Varanasi

Sábado, Julio 19th, 2008

Varanasi, por cuyas venas fluye el Ganga (sí, eso, el Ganges), condensa todo lo que la India nos ha ofrecido hasta ahora, más el plus de su unión con lo sagrado.
Multitud de descripciones de Varanasi, normalmente tan emocionadas como consternadas, se han adelantado a la mía, pero no por ello voy a dejar de ofrecérosla. Con respecto a lo primero, a su sintésis de lo vivido hasta hoy en este viaje, Varanasi son olores, olor a perenne cilantro, a humedad pegajosa, a fritanga insalubre, a impenetrable humo de coche, a basura corrompida, a boñiga recién servida, todo ello con el mántrico bordón del olor a orines humanos. Varanasi también son sonidos, las hirientes bocinas de los buses y camiones, los impacientes claxons de los coches, los cansinos pitos de los auto-rickshaws y motocicletas, los permanentes timbres de las bicicletas que suenan con el paso de los radios, los agotadores “hello, hello, where are you from”, y el bullicio incansable de una multitud que inunda las calles. Y Varanasi también te entra por los ojos, y así puedes ver (y pisar) a cada paso la basura que es elemento fundamental del suelo de sus calles, las mierdas dejadas por la vacas, los búfalos, los burros, los perros y los humanos, el barro que forma un peculiar adobe con todo lo anterior, el tráfico inhumano del que los humanos forman parte como si de un vehículo más se tratara, la ruina inmemorial de todos sus edificios que sugieren que jamás tuvieron una niñez; también hay vacas, infinitas vacas, vacas que dormitan en mitad de la calzada, vacas que se comen sus propias mierdas, vacas que también se comen las basuras, vacas de ubres secas que te miran como preguntándote qué coño están hacieno ahí.
Y también se ven seres humanos sin nombre, quién sabe si con algún pasado pero seguro sin ningún futuro, seres que han perdido la humanidad, que duermen en el mismo lugar que mean, cagán y piden unas monedas cada día, serés que te hacen apartar la vista porque no resulta sencillo afrontar tanto dolor, y los niños, también ves a los niños, niños que aparecen como rebaños, niños que el primer gesto que aprenden es a estirarte el brazo, y sus primeras palabras “one rupi, one rupi”…


Y luego Varanasi, además de todo lo citado que representa a la India que hemos conocido, nos ofrece ese plus de lo sagrado, ciudad en la que todos los hindús que van a morir, desean morir. Y así te encuentras con los “ghats” donde se comercia con la madera que servirá para quemar a los muertos, madera que has de comprar allí obligatoriamente, y que pagas a tanto el kilo y regatean hasta en eso, con la esperanza de que lo comprado alcance para quemar completamente el cuerpo del familiar. Y al mezclarte en una de esas ceremonias, te encontrarás por un lado con los buscavidas que comercian con la muerte y con los sentimientos para sacar a los turistas tremendas cantidades de dinero, apelando al terrible dolor de la muerte, y por otro lado, observando más detenidamente, te puedes quedar abstraído durante horas observando cómo los cubos de cenizas humanas van entrando en el Ganges llevados por una cadena humana, y cómo el último miembro de la cadena va pasando por el cedazo las cenizas, removiéndolas cuidadoso con sus manos, buscando algún diente de oro, algún anillo, o cualquier objeto de valor que el muerto les haya regalado… y por la mañana, en esas aguas, en ese río en el que se vierten todas las cloacas de la ciudad y las de las ciudades rio arriba, los animales muertos, y esos seres humanos muertos a medio quemar, los seres humanos muertos convenientemente quemados y convertidos en cenizas, todas las basuras que han llegado hasta sus aguas ayudadas por esos seres cuando están vivos, y todo eso mezclado con un barro que permite maquillar la macabra amalgama, allí puedes observar al amanecer las abluciones, gente de todo tipo y condición sumergiéndose en esas aguas sagradas…

En cualquier caso, y aunque todavía no hayamos tenido la suerte de haber sido iluminados para entender este tipo de espiritualidad que nos ofrece la India, seguiremos buscándola en los próximos días.

Ernesto se ha ido

Miércoles, Julio 16th, 2008

Sí, esta mañana Ernesto ha cogido un avión desde Varanassi dirección Mumbai. Esperábamos que hubiera podido cambiar el vuelo para estar un par de días más y visitar con nosotros este indescriptible lugar, pero no ha podido ser. Sus ninfas lo esperaban para seguir ruta hacia el sur. Gran pérdida, sin duda. Quedamos a la espera de recoger a Ignacio la semana que viene, imprescindible ahora para proseguir el campeonato de Mus…

Atrás han quedado las magníficas audio-guías tirando de la “Lonelyplanet” con las que Ernesto nos amenizaba las visitas a los increíbles lugares que hemos tenido la fortuna de conocer, como Karla, Ellora, Ajanta… (a la vuelta, para quién quiera, sesión de fotos). También añoraremos su interés por exprimir la guía buscando el alojmiento más bueno, bonito y barato. Extrañaremos otros muchos momentos vividos juntos, y yo personalmente echaré de menos su paciencia aguantando mis tontadas sin ponerse del lado de los otros dos canallas, jeje.

Nunca había viajado con él, pero no me queda ninguna duda de que me gustaría repetir.

Y bueno, juntos hemos pasado infinidad de situaciones que sin duda nos tocará repetir, cada cual en su ruta, como los traslados imposibles en motocarro (los auto-rickshaws que llaman ellos), los claustrofóbicos viajes en bus (en el momento de la foto nuestro pensamiento era: “es absolutamente imposible que entre nadie más”; al poco rato, tras entrar unas 30 personas más, el axfisiado pensamiento pasó a ser “¿cuántos más podrán subir?”; los pintorescos (este país invita al uso de eufemismos…) recorridos en tren en “II class sleeper without A/C”; la certeza de que la reencarnación existe porque sólo eso explica que las vacas se tumben tranquilamente en mitad de la carretera donde no hay ni una brizna de hierba, mientras los coches, motos, motocarros, autobuses, bicicletas y camiones pasan aventados sin poder ni rozarlas… estamos convencidos de que las vaquitas lo hacen por joder al personal, a saber de qué gente de mala fe se han reencarnado…

…y también hemos vivido y viviremos otras muchas dolorosas sensaciones producidas por la inconcebible miseria con la que tropiezas a cada paso pero que no quiero traer a este blog. Cada cual ya iremos digeriendo como podamos y sepamos este indigesto plato. Quizá sea esta la razón del omnipresente picante de las comidas

Así que acabaré esta entrada con una imagen de la fachada de uno de los templos de Kahurajo, que aunque la religión de esta gente no deje de ser eso, una religión, con todo lo que eso acarrea, al menos muestran una cara algo más alegre que la nuestra, tan triste y dolorosa ella…

Rickshaws y otras especias

Domingo, Julio 13th, 2008

Podrían escribirse ya un par de docenas de entradas de blog relatando las permanentes emociones que estamos viviendo a cada instante, pero ni el tiempo ni los medios tecnológicos dan para más. También andaba pensando que este tipo de viajes no son para desnudarlos completamente en un blog, es suficiente tan solo con verter algunas de las inmumerables sensaciones que sirvan para meter el veneno en el cuerpo al próximo viajero…

La capacida de un rickshaw está todavía por determinar…

José Alberto me acaba de asegurar que ha visto salir ahora mismo de uno de ellos a 12 personas… La mayoría de las cosas en este país no se pueden medir con los parámetros a los que estamos acostumbrados.

Por cierto, ya hemos tomado el Taj Majal. Agra nos espera.

Saliendo de Mumbai

Miércoles, Julio 9th, 2008

Buf, tan solo unas breve lineas para comentar que de momento seguimos vivos, no nos hemos ido por el agujero de alguna letrina víctimas de una diarrea, ni nos ha mordido una rata rabiosa, ni hemos pillado la malaria, ni nos ha salido un sarpullido por apoyar la cabeza en una almohada infecta, ni… nada, todo en orden, bien de salud, defecaciones correctas, el peso se mantiene en su línea (nada, la tripilla no merma), no nos han engañado más de la cuenta, bien, todo bien. Pero en lo que se refiere a internet, esto es muuuuu precario. No me atrevo a meter ni una foto en esta entrada por miedo a que se cuelgue el chisme este… Meter lo de Bollywood me llevó dos días, no exagero.

A ver si en los próximos días se pueden ir contando cosicas jugosas, que las hay y sin duda las habrá. Por cierto, estamos esperando Berlusconi, está a punto de llegar. El plan es recogerle e introducirle en el tren (suponemos que llegará defenestrdo) que sale en un par de horicas hacia Aurangabad, nuestro siguiente destino.

Besos y abrazos a todas y todos.

Bollywood

Domingo, Julio 6th, 2008

La primera película para mí y para Ernesto, y la tercera para Baku (se le notaban las maneras, su saber estar…).

 

 

 

 

 

 

Esta era la chatica que nos teníamos que disputar Ernesto y yo en una apasionada escena tipo gipsy. Al final se la llevó otro…

 

 

 

 

 

 

 

 

 
Fue interesante, pero no sé, yo creo que le faltaba algo de digamos… glamour. Esto son los exteriores de los “estudios”, donde nos dieron el rancho. Al fondo una de las caravanas de las estrellas. Era de las zonas más cuidadas…

 

 

 

 

 

 

 

 

Trabajamos de 1 de la tarde a 1 de la mañana, y pretendían que volvieramos al día siguiente a terminar la escena, pero el sindicato de actores españoles que habíamos formado por la tarde (eramos ocho) nos plantamos y exigimos unas mejoras salariales y laborales que nos les parecieron bien a los de la productora… ellos se lo pierden, unos actorazos como nosotros… Dijimos que eramos colegas de Bardem pero no lo conocían. Nada, unos aficionadillos.

Mumbai, Bombay…

Jueves, Julio 3rd, 2008

…paraiso, lo que se dice paraiso, esta ciudad no lo parece. Pero las emociones que se sienten cuando sales del aeropuerto (incluso antes cuando vas viendo al aterrizar la ciudad que te espera) y tomas un taxi para que te lleve a no sabes muy bien donde, eso no es algo que como reza el tópico sea fácil de expresar con palabras, es más conveniente venir a vivirlo uno mismo.

Y pensando en esa idea, y en la cantidad de problemas que nos ponemos por delante para no emprender ciertas cosas, aqui va una foto de una familia norteamericana tomada en el restaurante en el que hemos comido. Por cierto, adivinar su nacionalidad me ha permitido ganarle un sari al Baku, jeje.
Esta pareja con sus cuatro criaturas, cuatro, andaban de paseo un mes por la india…

 

 

 

 

 

 

 

Yahora nos vamos a cenar por ahí, que no es cosa de gastar lo que queda de noche en un cibercafé. Además tenemos que levantarnos pronto, que mañana tenemos rodaje, nos han contratado para una peli de Bolliwood… no, si los que nacemos bonitos…